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jueves, 9 de marzo de 2006

Depósito vacío

Cuando le conocí éramos aún adolescentes, y ya era el típico tipo que suele gustar a las mujeres. No era muy guapo pero sí alto, atlético, con un rostro de rasgos marcados agradablemente masculino, boca grande y nariz generosa. Pero sobre todo, y ahí estaba la clave de su atractivo, sabía hablar y sabía resultar misterioso. Para un tío tímido como yo era admirable ver cómo conseguía siempre a la mujer que quería, como si conociera los secretos mecanismos femeninos a la perfección.

A la mayoría de chicas les volvía locas su actitud de tipo duro, de hombre de mundo que está de vuelta de todo y sus insinuaciones sobre un pasado oscuro (por lo que yo sabía inexistente) del que prefería no hablar. Eso las estimulaba, estimulaba el juego de la seducción para el que él tenía las cartas marcadas. Usaba su nada despreciable imaginación para engancharlas en sus redes, para mantenerlas interesadas y fascinadas sin que jamás llegaran a descubrir quién era realmente. Cuando se cansaba desaparecía para siempre sin dar explicaciones y ellas se quedaban preguntándose qué había ido mal, qué demonios había sucedido.

Cuando crecimos un poco y él siguió con los mismos trucos dejé de envidiarle por su éxito y comprendí que su actitud, que siempre me había parecido ya terriblemente impostada, debía esconder miles de miedos e inseguridades personales.

Era un perdedor profesional. Solía jactarse de sus propios fracasos, se regodeaba con ellos como un avaro que cuenta sus monedas de oro. Me hablab de montones de proyectos y de asuntos interesantes que se traía entre manos pero que nunca acababan de materializarse como él quería: sus canciones, su novela, su grupo de música, su película, su guión, sus viajes, su lienzo en blanco... Decía que él iba a ser famoso, iba a ser admirado, iba a ser una estrella. Aunque aún no supiera muy bien cómo. Quizá bromeaba, o se mentía a sí mismo o se creía sus propias mentiras. Daba la impresión de que trataba desesperadamente de no ser un tipo normal y corriente. Creo qe hasta lemolestaba reconocer que se ganaba la vida trabajando de dependiente en una tienda defotografía, de telefonista, vendiendo enciclopedias o cualquiera de los miles de empleos que había tenido. Él era especial, tenía que serlo, y la gente especial no tiene trabajos comunes.

La noche que me lo encontré, después de bastantes años sin vernos, me sorprendió su aspecto taciturno. Mi chica había perdido el tren y tardaría bastante en acudir a nuestra cita, así que le saludé, me senté a su lado en la barra, le invité a un copa y me dispuse a estrechar lazos y a ponerme al día y hablar de los viejos tiempos. Mi "¿Qué tal va eso?" obtuvo una mirada sombría y silencio por respuesta. Vestía su disfraz de perdedor, se veía a la legua, y aunque le conocía y sabía que raramente hablaba de sí mismo o de sus sentimientos, le dije que quizá le ayudaría explicarme sus penas.

- Es un poco largo... -objetó.
- Tengo tiempo -le invité con una sonrisa franca.

Me miró directamete a los ojos, hizo una mueca como de dolor y cuando empezó a hablar y a contarme su historia fue cuando me di cuenta de que estaba completamente borracho.

- Conocí a una chica muy atractiva. Era realmente preciosa: con un cuerpo perfecto, una piel blanca de seda, una cara de muñeca y una boca hecha para el placer. Salimos un paro tres veces y se notaba que estaba loca por mí... -dio un trago a su bebida y tomó aire sin dejar de mirar al vacío con ojos de pez muerto- Se parecía a... ¿sabes esa actriz francesa...? No importa. La fui a buscar un find e semana por sorpresa y le dije "Nena, haz la maleta". Estaba emocionada como una escolar en día de excursión. No sé dónde creía que iba a llevarla, yo sólo tenía reservado un apartamento con piscina, sólo eso, sólo mi Leaving Las Vegas particular. Pero ya sabes cómos e ponen las mujeres con las sorpresas...

Bebió otro trago y vi cómo sonreía irónicamente, quizá por un chiste personal que yo no podía pillar. O más bien sólo su típica imitación de Humphrey Bogart. Le conocía cuando aún estaba perfeccionando ese gesto. Esperé y continuó con la misma voz monótona, como carente de toda emoción.

Llevávamos unas dos horas viajando y yo estaba feliz por el simple hecho de conducir por paisajes desérticos con la música a todo volumen. Miré la señal de nivel de combustible y supe que algo iba mal porque nos e había movido ni un milímetro desde que salimos. Golpeé el salpicadero y, de repente, la aguja saltó a cero. La luz de aviso debía estar fundida también. Maldije furiosamente. La chica me miró sin entender. No me podía creer mi mala suerte. Y las estaciones de servicio nunca están cuando las necesitas, ¿verdad? ¡Qué estúpido por no haber comprobado el depósito antes de salir! Nos quedamos tirados en la cuneta en una carretera en medio de la nada por la que apenas pasaban cinco coches al día...

Hizo una larga pausa, como buscando las palabras adecuadas para continuar, frunciendo el ceño de manera que su rostro, habitualmente de aspecto juvenil, se llenaba de arrugas. Intuí que por fin iba entender por qué me estaba explicando todo aquello.

- Me enfurecí, estaba fuera de mí. Salí y le di patadas a los neumáticos -siguió sin mirarme, prestando extrema atención a los hielos de su vaso, y yo me imaginé su Kowalski de Un tranvía llamado deseo, su James Dean sin causa-. Estaba oscureciendo. Ella estaba como asustada, sin atreverse a decir nada, con ojos de hámster. De repente, sin razón, la odié profundamente, tuve ganas de matarla, deseé que no estuviera allí sentada en el asiento de acompañante, con su ligero vestido floreado de putita, sus sandalias de tacón, sus labios pintados de rojo... La odié con todo mi ser pero me odié aún más a mí mismo. Tenía que irme de allí. Cogí una linterna y un bidón vacío del maletero, le di las aves y le dije casi sin mirarla que volvería con gasolina. Seguro que no le gustaba la idea de quedarse allí sola pero tampoco debía estar dispuesta a acompañarme porque no protestó. Mejor. Sentía una náusea que me enfermaba, que memareaba, que me perlaba la espalda de sudor frío en la cálida noche. No me sentí un poco mejor hasta que no me alejé.

Se acabó la bebida y el silencio se prolongó demasiado.

- ¿La encontraste? -me miró como si acabara de despertar de un sueño, sin entender mi pregunta-. ¿Encontraste la gasolina?

- No... De hecho no volví a buscar el coche hasta pasados tres días. Caminé toda la noche sin rumbo, sonámbulo, pensando, pero la gasolina, el coche o la chica ya no importaban para mí. A mí me recogió un camionero al amanecer. Ella me llamó preocupada. Yo ya la había borrado de mi cabeza, me asqueaba. Me dijo que la encontró una patrulla de policía durmiendo en el coche y la llevaron a casa, que llamó a todos los hospitales dando mi descripción, que era un cabrón por no avisarla de que estaba bien... Se enfadó mucho, me dejó las llaves del coche en el buzón. No la culpo. No quería volver a verla más.

Lo miré tratando comprender. Cuando habló de nuevo su voz temblaba levemente, parecía un niño perdido a punto de echarse a llorar.

- Sabes que siempre he querido ser libre, que odio que algo y, sobre todo alguien, me impida hacer en todo momento lo que quiero. Sabes que odio el compromiso, las ataduras emocionales. Las relaciones no son para mí, nunca lo han sido... -Asentí y se levantó tambaleándose, agarrándose al taburete.- Tengo que irme, estoy borracho. Gracias por la copa. Y por escuchar, eres un amigo. Hasta la vista.

Asentí de nuevo y acabé el último trago alzando el vaso a su salud. Cuando ya se marchaba pareció recordar algo, se giró y preguntó:

- ¿Cómo se llama tu...?
- ¿Mary?
- Eso, tu Mary... Cuídala. Te envidio. ¿Qué se siente? ¿Cómo es? ¿Es tan maravilloso como parece?
- Es aún mejor, deberías probarlo.

Le sonreí con cariño y él me miró con ojos tristes de perro abandonado. No supe qué más podía decirle. Se alejó, el llanero solitario cabalgando hacia el sol poniente.

martes, 7 de marzo de 2006

Una adorable criatura


Alfred Eisenstaedt: Marilyn resting

Marilyn: Recuerdas que te dije que si alguien te preguntaba cómo era verdaderamente Marilyn Monroe..., bueno, ¿qué le contestarías? (Su tono era inoportuno, burlón, pero también grave: quería una respuesta sincera). Apuesto a que dirías que soy una estúpida. Una sentimental.

(La luz se iba. Marilyn parecía esfumarse con ella, mezclarse con el cielo y las nubes disolverse a lo lejos. Quería elevar mi voz sobre los chillidos de las gaviotas y llamarla para que volviese: ¡Marilyn! ¿Por qué todo tuvo que acabar así, Marilyn? ¿Por qué la vida tiene que ser tan terrible?).

TC: Diría...

Marilyn: No te oigo.

TC: Diría que eres una adorable criatura.

RETRATOS
Truman Capote

miércoles, 1 de marzo de 2006

Dotze mesos

Gràcies, Roger.

Gràcies per aquest any meravellós. Ets el millor que m'ha passat i el millor que em podia passar. T' estimo tant...

Gràcies per tenir el coratge de fer, com tu dius, el passarell, per venir-me a buscar i ser tan valent. Mai vaig pensar que erets un psicòpata. És la cosa més romàntica que mai han fet per mi...

Gràcies per la paciència al principi. Gràcies per saber estar cada cop que et necessitava. Gràcies per entendre les meves pors i per dir sempre les paraules adequades.

Gràcies per ser com ets, per fer-me riure, pels silencis íntims i les mirades que diuen més que les paraules, per la teva magnífica manera elegant, raonable i senzilla d'acceptar les coses i trobar solucions. Gràcies per enamorar-me quasi sense que m'adonès, suaument com cau i es posa la neu silenciosa.

Gràcies per cada petita cosa especial que constantment fas per mi. Gràcies per les atencions i per com em cuides. Gràcies perquè la màgia no sempre està en les sorpreses sino en el dia a dia. Gràcies per aquesta dolça quotidianitat que mai havia sentit.

En definitiva, gràcies per aquests dotze mesos.

En vull molts més.

martes, 28 de febrero de 2006

Fast Forward (FFWD)

Ayer leía en clase un análisis de entorno de la OCLC (Online Computer Library Center) que decía lo siguiente:

Gracias a los dispositivos de computación nómada que admiten la realización de múltiples actividades, la división tradicional entre tiempo destinado al trabajo académico, al ocio y a la actividad laboral se está fusionando en un mundo integrado. Este fenómeno es más evidente entre los jóvenes. En marcado contraste con el estilo de vida de sus padres, en el que los límites entre una actividad y otra estaban claramente definidos, el mundo de estos jóvenes es una "infoesfera" integrada, en la que ya no es posible separar el trabajo del juego y del estudio.

Al margen de la mala traducción del inglés y de que se me considere joven o no (¡ejem!) me encuentro sumida en esa "infoesfera" de la que hablan. Mientras representa que estoy trabajando, hago prácticas para las clases o leo apuntes en mi dosier electrónico, busco información, vuelos o entradas, leo el foro de Riff (y me consta que no soy la única), respondo e-mails y fusiono mis esferas laboral, de ocio y de estudio.

Desde luego que el mundo ha cambiado muchísimo, y no hace falta ni mirar a mis padres. La diferecia entre mi hermano y yo (diez años) ya es suficiente. Cuando pienso que nació en el '86 me da un pasmo. Su infancia no se concibe sin una consola de videojuegos. Su adolescencia no se concibe sin ordenador o sin internet. Las cintas de cassette casi ni le han rozado. Los vinilos son una rareza para él, mientras yo escuchaba mis cuentos favoritos en ese formato. Él recuerda de toda la vida más de tres canales en el televisor...


Y sin embargo los de mi generación parecemos habernos adaptado bien a tanto cambio (y los hemos vivido bien gordos), aunque sea a la fuerza. Hemos aprendido a pelearnos con nuestro ordenador, a instalar Windows (en mi caso espero que eso esté superado), lo que son las conexiones USB, el wi-fi y millones de palabrejas que vamos aprendiendo a duras penas sobre la marcha. Vimos nacer internet. Y los mp3. Y Telecinco, Antena 3 y nacer y morir Canal +. Vino la banda ancha, y la tele por cable. Y los teléfonos móviles, ¡qué cosas! Avanzamos a velocidad de vértigo y nos amoldamos a todo ello. Cuando estudiaba Filosofía (y tampoco hace tantos años) los profesores no colgaban el temario y las prácticas en un dosier de la asignatura en internet, no ponían un foro para resolver las dudas, los alumnos no iban a todos lados con su pen USB...

Lo curioso de todo ello es que si no me paro a pensarlo, si no es por la lectura del artículo, casi ni me doy cuenta porque he vivido todos esos cambios de forma no- traumática, aceptando las innovaciones de forma paulatina (como todos, supongo). Y los de la era digital así seguiremos, me imagino. Hasta que vivamos en las casas esas del futuro, con placas solares, con el ocio centralizado en enormes pantallas de plasma que se esconderán en la pared (televisión, música, cine, juegos, fotos digitales, acceso a internet...), con luces y electrodomésticos que responden a nuestra voz, con la compra automatizada (con lo que mola ir al mercado), etcétera. Y de vez en cuando o cuando seamos viejos (¿me estoy haciendo vieja?), miraremos atrás o recordaremos con cariño cuando había que apretar el Play y el Rec a la vez en nuestro viejo y entrañable doble pletina...

lunes, 27 de febrero de 2006

Post Secret

viernes, 24 de febrero de 2006

Monsieur Jean, Inventaire avant travaux

Gracias a que R. vino de Paris cargado de cómics (y gracias a Dupuy y Berberian, por supuesto) he tenido el privilegio de leer algunas aventuras del Señor Jean antes de que se publiquen en España. Algunas traen lindezas como esta que transcribo y traduzco.


Il existe une partie du cerveau où se cachent tous les souvenirs qu'on veut oublier...

Au débout, cette partie du cerveau est aussi petite qu'un point. Ensuite, elle grandit au fur et à mésure qu'on a des choses à oublier jusqu'à prendre la forme d'un losange.

C'est une sorte de terrain bien délimité et bien gardé. C'est difficile d'y déposer des choses, mais une fois que ça y est, on est sûr que ça reste et que ça ne dépasse pas.

Parfois, on se met au bord et on regarde ce qu'il y a à l'interieur du losange des oublis. Ça fait un peu peur parce qu'on ne distinge pas grand chose et, en même temps, on est effrayé par ce qu'on risquerait d'y trouver.

Avec le temps sa surface devient poreuse. Il y entre et il y sort des choses de manière anarchique. Brusquement, on se souvient de ce qu'on croyait avoir oublié definitivement... et un souvenir qu'on pensait garder pour toujours... disparît.


Existe una parte del cerebro donde se esconden todos los recuerdos que queremos olvidar.

Al principio esa parte del cerebro es tan pequeña como un punto. En seguida se agranda a medida que tenemos cosas que olvidar hasta tomar la forma de un rombo.

Es una clase de terreno bien delimitado y bien guardado. Es difícil poner cosas allí pero, una vez que está hecho, estamos seguros de que se quedará y no saldrá.

A veces, nos metemos dentro y miramos lo que hay en el interior del rombo de los olvidos. Da un poco de miedo porque no se distingue gran cosa y, al mismo tiempo, nos asusta lo que corremos el riesgo de encontrarnos.

Con el tiempo su superficie se vuelve porosa. Entran y salen cosas de manera anárquica. Bruscamente te acuerdas de lo que creías haber olvidado definitivamente... y un recuerdo que pensabas guardar para siempre... ha desaparecido.


Nota: Como he dicho antes la traducción es mía. Cualquier error es comprensible y hasta de esperar, que soy una piltrafilla y el francés se olvida si no se practica (¡el idioma, pervertidos y pervertidas! Lo otro es como montar en bici...).

martes, 21 de febrero de 2006

Un amor especial

Cuando leí Una cuestión personal (de 1964, publicado por Anagrama en 1989) jamás creí que Kenzaburo Oé estuviera hablando de un caso real. Jamás me pasó por la cabeza que, en realidad, con sus licencias y sus cambios de nombres o de escenarios, aquella situación angustiosa, aquel odio, aquel asco, aquel tedio, aquella huida y aceptación, fuera en realidad algo autobiográfico.

Sin embargo, así es. De hecho, según confiesa el propio Kenzaburo, todos sus libros son un poco autobiográficos. Cuando leo a un autor no suelo acercarme antes a su autobiografía o bien por pereza o porque creo que eso puede contaminarme en la percepción literaria de su obra. En este caso, sin embargo, conocer al hombre y su vida familiar me ha servido para amar aún más su obra.

En Un amor especial, Vivir en familia con un hijo disminuido (Ediciones Martínez Roca, 1998), el autor nos explica su experiencia reveladora tras la llegada al mundo de Hikari, su primogénito, nacido con una grave deficiencia cerebral. Como el hijo de Bird, en la novela. Y, como Bird, él bajó a los infiernos para aceptar y encontrar el coraje de amar y luchar por su hijo.

Con una sensibilidad y una delicadeza excepcional Oé describe en este libro entrañable (su primera obra después de recibir el Nobel de Literatura) cómo su hijo, Hikari, con grandes deficiencias físicas y psíquicas, tenía desde muy pequeño una gran sensibilidad para la música clásica y los sonidos de la naturaleza. Alentado y animado por su familia Hikari Oé ha tenido, al crecer, a la música como único medio para transmitir sus emociones y su pasión por la vida. Y hoy en día Hikari es un compositor que ya ha editado en Japón su segundo exitoso disco con grandes músicos como colaboradores.

Kenzaburo nos habla del poder sanador del amor en la vida familiar, de la entrega incondicional a un hijo, de la paciencia, del coraje que podemos encontrar en los gestos amables de quienes nos rodean. Menciona que, gracias a su hijo, ha descubierto todo eso y se ha dado cuenta de que la sociedad hacia la que deberíamos querer ir es aquella movida por el yujo. Este término, yujo, es una invención del novelista Yoshie Hotta y está formado por dos carácteres chinos que tradicionalmente no se emparejan pero que, al unirlos, significan algo así como "afabilidad" (jo) de cierta "clase de humanitarismo" (yu); no implica los homónimos "amistad" o "capacidad de sentir" y, no obstante, semeja una combinación de ambos.

Hikari significa "Luz" en japonés.



Para los interesados en el tema dejo aquí un artículo y una reflexión en torno al impacto psicológico de los hijos con problemas en el nacimiento.

lunes, 20 de febrero de 2006

Fuckin' crazy

Guns N' Roses
Appetite for Destruction (1987)


YOU' RE CRAZY


I been lookin' for a trace
Lookin' for a heart
Lookin' for a lover in a world
that's much too dark
You don't want my love
You want satisfaction
You don't need my love
You gotta find yourself another
Piece of the action, yeah

Said where you goin'
What you gonna do
I been lookin' everywhere
I been lookin' for you

You don't want my love
You want satisfaction
You don't need my love
You gotta find yourself another
Piece of the action
'Cause you're crazy
You're fuckin' crazy
Ya know you're crazy
I said you're crazy

Say boy where ya comin' from
Where'd ya get that point of view
When I was younger
Said I knew someone like you
And they said

You don't want my love
You want satisfaction
You don't need my love
You gotta find yourself another
Piece of the action
'Cause you're crazy
You're fuckin' crazy
Ya know you're crazy
I said you're crazy
Ooh you're crazy
You know you're crazy
Well you're crazy
You know you're crazy

You know you are
Bring it down
You're fuckin' crazy


Nota: El día ha empezado con esta canción. Se la dedico a alguien que no deja en paz a mi amiga.

Sexo en la primera cita

GEWIS realizó para la revista GQ Gentlemen un sondeo –realizado en más de mil mujeres- en el que las entrevistadas priorizaron las virtudes que buscan en los hombres de la siguiente forma: buen humor (35%), buena apariencia (24%) e inteligencia (16%).

Contrariamente a lo que muchos suponen, la mayoría de las mujeres presta menos atención a la profesión (9%) y al dinero (5%) de estos posibles candidatos.

La mayoría de hombres y mujeres afirman que no suelen mantener relaciones sexuales en la primera cita. Es cierto que muchas mujeres piensan que los hombres que quieren sexo en la primera cita no tienen serias intenciones pero, a decir verdad, las mujeres tampoco tienen siempre intenciones de compromiso. A veces sólo queremos divertirnos.

Los pro y los contra de tener sexo en la primera cita varían entonces según los intereses de los integrantes de la pareja, la edad y la intención de comprometerse o no.

Los expertos dicen que si quieres tener una relación seria, si estás seguro que ésa es la persona con la que quieres estar mucho más tiempo que una noche, entonces tienes que esperar un tiempo. Postergar el encuentro sexual hará la relación mucho más firme.

¡Menudas chorradas!

¿O no?

sábado, 18 de febrero de 2006

La muerte de dos blogs

Si miran ustedes a la derecha de este texto, en la sección de links notarán ustedes un vacío. Había ahí dos enlaces que ya no están. Tanto "L'esprit de l'escalier" como "Psicosis urbana" han dejado de funcionar desde hace algo así como una semana. En uno de los casos sé que la responsable ha visto desaparecer su blog sin poder hacer nada al respecto. Quizá los dirigentes de La coctelera sepan algo, quizá habría que pedirles responsabilidades por esas palabras perdidas, por esas imágenes desaparecidas, por esos sentimientos y textos que se han esfumado quizá para siempre.

Me planteo qué ocurriría si, de repente, mi blog un día ya no funcionara y hubiera perdido todo lo que he escrito en él...

La parte terrible está en que de muchas de las cosas que escribo aquí no guardo copia alguna en ningún otro sitio. Efímeras palabras que quizá un día se lleve el viento. Quizá hay un riesgo en ello que estoy dispuesta a aceptar. Lo mismo que el riesgo de que (como ya ocurrió) alguien que, en principio no tenía por qué saber de la existencia de este espacio virtual, me lea, me reconozca y se tome a mal mis palabras.

¿También os ocurre a vosotros, compañeros y compañeras bloggers?

miércoles, 15 de febrero de 2006

Après Magrite



Los cachondos de ADLO! ironizan así con el tema de moda. Ya les he añadido (en los enlaces que ven a su derecha) porque últimamente me hacen reír muchísimo.

martes, 14 de febrero de 2006

¿En tu blog o en el mío?

He decidido hacerle caso a M. y coger algún día los periódicos gratuitos que muy amablemente me ofrecen por las mañanas en la estación de tren unos simpáticos repartidores al son de "buenos días".

Hoy, especial San Valentín, cómo no. Siempre me ha parecido una fiesta horrible, comercial y bla bla bla etcétera, y preferiblemente he celebrado siempre mejor Sant Jordi, una festividad preciosa que en Catalunya se viste de rosas y libros.

Leo en el 20 minutos que cuando nos enamoramos la hormona que aparece en nuestro cerebro es la oxitocina que se libera y fluye a través del torrente sanguíneo. Su función bloquea el estrés, se genera en el orgasmo y en el parto para contrarrestar el dolor y también es la responsable de estimular la producción de leche materna.

Y leo aún otra cosa más interesante o anecdótica: cambian los métodos para conocer a la pareja ideal y, si hace poco eran los chat los reyes del ligoteo, ahora lo son los blogs o bitácoras personales. Al fin y al cabo es lógico. En el blog algunos se vacían sentimentalmente (¿nos vaciamos?), expresamos nuestros gustos, nuestros deseos, nuestras aficiones, cosas íntimas que, paradójicamente, algunos no contarían ni a sus mejores amigos... Muchas veces hay una foto y un correo electrónico del propietario... Por lo visto se está poniendo de moda pasar del tonteo via blog (yo te visito, me mola cómo escribes, visíta el mío, etc.) a quedar en persona. Supongo que es una manera tan válida como cualquier otra...

En estos días parece que los que no tienen pareja se sientan más desamparados. A mí me ha ocurrido: un Sant Jordi en el que la única rosa que recibes es la de tu padre (y gracias) no es lo mismo. Y en un San Valentín sin pareja cuando dices "pero si es una fiesta comercial" algo resuena en tu interior para advertirte que quizá lo rechaces porque no tienes con quién celebrarlo.

Por cierto, cotilleo: Barbie se va a reconciliar con Kent.

Hello, I'm Batman. When I was just a child, my parents were murdered right in front of my eyes. I made a solemn vow that day to commit my life to fighting crime. I've sacrificed my childhood and any efforts toward personal enjoyment. My nights are spent in deadly combat with everything from common street thugs to grotesque psychopaths. What little sleep I ever get is usually interupted by horrible nightmares and my waking up soaked in sweat. I fight a war that can never be won. I strive toward a goal that can never be reached. I am haunted. I am relentless. I am tortured.

Won't you be my valentine?

Walk the Line


Love Is A Burning Thing
And It Makes A Fiery Ring
Bound By Wild Desire
I Fell Into A Ring Of Fire

CHORUS:

I Fell Into A Burning Ring Of Fire
I Went Down, Down, Down
And The Flames Went Higher

And It Burns, Burns, Burns
The Ring Of Fire
The Ring Of Fire

I Fell Into A Burning Ring Of Fire
I Went Down, Down, Down
And The Flames Went Higher

And It Burns, Burns, Burns
The Ring Of Fire
The Ring Of Fire

The Taste Of Love Is Sweet
When Hearts Like Ours Meet
I Fell For You Like A Child
Oh, But The Fire Went Wild

CHORUS:

I Fell Into A Burning Ring Of Fire
I Went Down, Down, Down
And The Flames Went Higher

And It Burns, Burns, Burns
The Ring Of Fire
The Ring Of Fire

I Fell Into A Burning Ring Of Fire
I Went Down, Down, Down
And The Flames Went Higher

And It Burns, Burns, Burns
The Ring Of Fire
The Ring Of Fire

And It Burns, Burns, Burns

The Ring Of Fire
The Ring Of Fire

The Ring Of Fire
Written by June Carter and Merle Kilgore

Recorded by Johnny Cash on 3/25/63

Number one - County Chart; Number 17 - Pop Chart

lunes, 13 de febrero de 2006

Como la nieve


So Good-luck come, and on my roofe did light,
Like noyse-lesse Snow; or as the dew of night:
Not all at once, but gently, as the trees
Are, by the Sun-beams, tickel'd by degrees.


Así pues, llegó la buena suerte y se posó en mi tejado,
como nieve silenciosa, o como el rocío de la noche:
no de golpe, sino suavemente, como los rayos del sol
acarician poco a poco los árboles.


Robert Herrick
(poeta inglés del siglo XVII)

jueves, 9 de febrero de 2006

Where's Neil when you need him...?

Al abrir los ojos pienso: hoy va a ser un día muuuy largo... Hoy es un día rojo. Mal día para el rock & roll...

Hay mañanas en las que no me levantaría, en las que las sábanas cálidas parecen la mejor protección contra el mundo. Quiero hacerme la enferma y, como los niños en las películas, calentar el termómetro en la bombilla y escabullirme de las obligaciones. Pero ya no tengo diez años, por desgracia. Y no soy Holly Golightly.

Algunos, quizá con razón, lo llamarán gandulería o vagancia, pero yo lo veo como un pesar existencial mucho más grave. El día de hoy se me antoja absolutamente prosaico, como la pesada bolsa con la carpeta de la facultad, el bocadillo de media mañana envuelto en papel de aluminio y el tupper con los pimientos rellenos... ¿Dónde está la magia cuando la necesitas?


by Rebecca Kitchin

En días como hoy mueren las hadas. Y a mí me resulta terríblemente difícil ponerme las alitas, vestirme y afrontar la relidad gris y fea. Se ha deshecho el ensueño, no queda nada de glamour, necesito que alguien venga a pintarme de colores, que alguien ponga color en este día tan espantosamente banal. Necesito vestidos de princesa, un campo de amapolas, zapatos hechos para bailar, pasteles de chocolate, conejitos, fiestas sorpresa... Me asalta la sensación de que necesito tiempo para leer, para escribir, para escuchar música, para ir al cine, para ver Los Soprano, para no hacer nada...

Y me siento estúpida si reflexiono sobre ello porque ya he tenido tiempo para hacer todo eso durante muchos meses. Supongo que sólo es que ahora lo añoro y necesito tiempo para aclimatarme. Pero hoy me pesan las alas...

miércoles, 8 de febrero de 2006

Diccionario de nombres propios



Por otra parte, tener diez años es lo mejor que le puede ocurrir a un ser humano. No digamos a una pequeña bailarina aureolada con el prestigio de su arte.

Diez años es el momento más radiante de la infancia. Ningún síntoma de la adolescencia asoma todavía en el horizonte: sólo la infancia más madura, rica en una experiencia ya prolongada, sin ese sentimiento de pérdida que asalta desde los inicios de la pubertad. A los diez años no se es forzosamente feliz, pero se está forzosamente vivo, más vivo que cualquiera.

Amélie Nothomb

martes, 7 de febrero de 2006

¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?

Qué curioso...

A veces mi mala memoria me juega malas pasadas. A veces no estoy segura de haber leído algo hasta que vuelvo a leerlo. Me ocurrió con un libro insulso de Arthur C. Clarke llamado El martillo de Dios. Lo cogí de la biblioteca llamada por el nombre de su autor y hasta que no iba por la página 200 no me di cuenta de que aquello ya lo había leído. Terrible, ¿no? Tengo memoria de pez.

Hoy me ha ocurrido lo mismo cuado otra bloggera ha mencionado a Raymond Carver... Recordaba haber leído Short Cuts pero no ¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor? (título emparentado al de otro bloggero cuya página frecuento, náufrago de cyberdark.net). Sin embargo, cuando leo otra vez el cuento Vecinos me asalta de nuevo esa extraña sensación. Por unos momentos recuerdo el poso que dejó ese cuento, el estado de ánimo que transmite, y no estoy segura de si lo he soñado, lo he imaginado yo o lo he escrito en otra vida... Esos segundos de brillante extrañeza me aterran y me encantan a la vez.

Ahora estoy con Diccionario de nombres propios, de Amélie Nothomb. Un libro liviano, hermoso, delicado y fascinante como la protagonista de la historia que explica. Al volver a viajar tanto en tren vuelve el placer de la lectura diaria. Contrariamente a lo que sería lógico, cuando tengo más tiempo libre leo menos. Ahora leo en los trayectos (en tren, en autobús) como cuando era universitaria...

¡Eh, pero si aún o soy! El jueves comienzan de nuevo las clases y tedré que volver a la olvidada rutina de cuando trabajaba en La Pedrera: los bocatas, los tupperwares a rebosar de ensalada de pasta, el preparar la comida del día siguiente la víspera... Me da algo de pereza, para qué engañarnos.

P. D. Por cierto, el título de este post es aquello que nos gustaría decirle muy educadamente pero con firmeza a la típica persona pesada, con incontinencia verbal e ínfulas de saberlo todo. Qué a gusto nos quedaríamos si no nos refrenara nuestra educación y el rol social.

lunes, 6 de febrero de 2006

Conversation With God



Dios: Bienvenida al final de tu vida. ¿Cómo te llamas?
Tori: Mi nombre es Tori Amos.

Dios: ¿Y cómo te describes a ti misma?
Tori: Creo que me describiría como... Atila la Dulce.

Dios: Estás a punto de empezar tus últimas 24 horas en el planeta Tierra. ¿Hay algo que quieras confesar?
Tori: Ni hablar. No, no voy a hacer eso.

Dios: ¿Dónde pasarás el último día de tu vida?
Tori: Cerca de algo de pasta, porque es lo mejor. Es la cosa más rica. No me importa dónde esté mientras haya un cocinero italiano grande y gordo cerca.

Dios: ¿Con quién tendrás sexo?
Tori: Con el Lobo. Es un hombre realmente sexy. Un hombre muy muy sexy.

Dios: ¿Qué música escucharás?
Tori: Zeppelin. Porque son muy apasionados para mí y son... va más allá de los miedos esa música.

Dios: ¿Qué película verás?
Tori: Um... Veré El libro de la selva. Adoro El libro de la selva.


Dios: ¿Qué vicios satisfarás?
Tori: La pipa de la paz y algo de pasta con salsa de crema porque normalmente no puedo comer ningún lácteo cuando estoy de gira. Así que me zamparé montones de cosas que engorden y no irán a mis muslos porque nunca más tendré un cuerpo, así que no importará.

Dios: ¿Cómo te gustaría morir?
Tori: Con la puesta del sol.

Dios: ¿Cómo te gustaría que fuese dispuesto tu cuerpo?
Tori: Quiero ser quemada. Definitivamente quemada, como las brujas.

Dios: ¿Cómo esperas que sea la otra vida?
Tori: Muy parecida a ésta, para ser sincera. No creo que vaya a haber una inmensa diferencia, no es como si de repente vaya a tener un helado con queso o algo así. Realmente no sé por qué hablamos tanto sobre ello aún. Creo que la otra vida es una continuación de las lecciones, así que no pienso que haya grandes cambios. Quizá la forma en que veo este sitio cambie, que lo mire con una perspectiva diferente.

Dios: ¿Cómo piensas venderte a San Pedro?
Tori: Afortunadamente seré capaz de estar con María Magdalena antes de ir a ver a Pedro. Y ella sabe todas las cosas sucias de Pedro.

jueves, 2 de febrero de 2006

Silbando al trabajar


El trabajo es el refugio de los que no tienen nada que hacer.

Oscar Wilde

miércoles, 1 de febrero de 2006

Puertas que se cierran

Jamás quemé los puentes al huir. Siempre consuela ver puertas abiertas tras de ti, aunque te asuste lo que ves al girarte. Aunque en ese momento pienses que no querrás volver nunca.

Quizá lo hice tarde y mal. Me llevaron los demonios, me desmoronaron toda, me arrojaron al abismo y contra todos. Me despedacé contra las rocas de mi locura. Y tras estirarme y encogerme cientos de veces me quedé sin forma que recuperar. Y tuve que inventarme toda de nuevo. Y mirarme al espejo y volver a ver unos ojos arrasados por el agua, y una boca tras la mueca, y el pelo rojo irritado, y piernas para correr y unos brazos ansiando ser asidos y unas manos rebosantes de caricias. Y poner una sonrisa allí y una nueva esperanza allá. Y mirar el interior de mis muñecas, de venas azuladas, sin sarcasmo. Tardé pero quizá era el tiempo que necesitaba, boqueando como un pez fuera del agua. Desprenderse de una piel para volver a ser la misma, o para superar a la anterior yo.

Y al volver a las puertas las encuentro tapiadas por la incomprensión y el rencor. Los puentes cuelgan apenas de sus asideros mostrando que antaño hubo un paso allí.


DOOR, Cyntia Greig

Y me quedo llorando, luchando contra cerrojos más fuertes que la amistad y el tiempo, contra cerrojos que no aceptan perdones. Y me siento a pensar bajo un cielo de dedos que me señalan y de miradas aviesas. ¿Qué hacer cuando las básculas señalan "demasiada grasa" y cuando las personas en las que creías te defraudan o dicen que tú les defraudaste a ellas y cuando te giran la espalda y te dejan fuera?

Rasco un poquito la puerta. Cantos de melancolía. Rasco otro poco, gimiendo. ¡Perro malo! Molesto, molesto, molesto... Culpable, culpable, culpable... Vuelan palabras afiladas y cargadas de odio y no puedo soportarlo, no quiero soportarlo. ¿Vale la pena? Nunca me ha gustado estar donde no se me quiere.

Adiós, adiós, adiós...

martes, 31 de enero de 2006

Förnuft

En el Margarita Blue (una web muy bonita, pese al fallo de que no está en catalán, visítenla) tienen los cubiertos que me gustan del Ikea, los que quizá alguna vez tenga en mi casa. Su nombre impronunciable es FÖRNUFT y ni siquiera son caros, ¡pero me encantan! También me gustan los DATA, aunque sólo sea por el nombre trekkie.


Scott Jones
No debe ser por los cubiertos, pero me siento a gusto, el ambiente es agradable pese a que, al pasar por delante, siempre me pareció pelín demasiado fashion. Quizá venía predispuesta a que me gustara. Somos sin duda los menos modernos y glamourosos del local pero no nos importa: él con camiseta de Wolverine ("carcayú" en castellano, pese a que la RAE no recoja esa palabra), polar y tejanos y yo con jersey ámplio, botas militares y tejanos. El mojito está de vicio, los nachos con guacamole saben como los que nos hacemos en casa de R. y mis fajitas de ternera son lo más delicioso que he probado últimamente. La ropa vieja que él ha pedido pica como mil demonios cabreados. Sin duda repetiremos.

¿¡Cómo ha tardado tanto en traerme!?

lunes, 30 de enero de 2006

Terapia de choque para el corazón

Acojonada. Así he ido hoy a trabajar en el autobús.

Hace un mañana de terror, de viento y llúvia, terrible. No sé por qué no he decidido coger el tren en lugar del autobús. Posiblemente porque pensaba en la experiencia que describí en un post hace poco, añadiéndole abrigos mojados y paraguas chorreándome encima. Y el autobús siempre te ofrece un asiento con espacio propio, sin culos ajenos en el hombro, con la calefacción a tope y el suave ronroneo del motor en la autopista. Pero hoy lo he pasado mal viéndole la cara de sueño al conductor. Quizá sea normal en él parpadear tanto, lagrimear, tener cara de estarse durmiendo, bostezar cada minuto... pero a mí me ha dado la impresión de que en cualquier momento daría una cabezada inoportuna, ¡volantazo!, nos saldríamos de la autopista y acabaríamos boca abajo o de lado en la cuneta o, peor aún, nos saltaríamos la mediana y chocaríamos con los coches que vienen de cara. La pequeña masoquista que hay en mí suele pensar a veces en estas cosas cuando viajo. Si voy en avión imagino que falla un motor, si voy en tren descarrila y cae al mar, si es en coche un camión se nos viene encima... Pero lo hago inconscientemente y sin ningún tipo de pánico. Simplemente visualizo la situación, me veo buscando la salida de emergencia o lo veo desde fuera, como en el cine o quizá ya muerta en viaje astral. Demasiada imaginación, que diría mi madre.

Evidentemente he llegado sana y salva siempre. Esta mañana también.

El fin de semana ha sido movidito, preparando la noche de cumpleaños de E. (cuyo cumpleaños, todo hay que mencionarlo, fue hace más de un mes). El viernes compramos los regalos (un bolso de Corpse Bride y el cómic Swamp Thing, Amor y Muerte), eso fue lo que menos quebraderos de cabeza dio. Llevo una semana escaneando fotos de diez años atrás hasta la actualidad para un cd que le hemos hecho. Y llevo dos semanas recopilando canciones para un cd que había decidido grabarle. Es algo que ya he hecho antes. Lo hice cuando P. estaba baja de moral porque acababa de dejarla su pareja. Le grabé un disco con canciones muy alegres que sabía que no tenía, que podían gustarle y que la animarían. Me confiesa que aún a veces cuando está triste lo escucha.


El disco de E., que he titulado "Terapia de choque para el corazón", es diferente y un paso adelante. No quería poner simplemente canciones alegres, aquí había que ser más específica. Este disco iba a ser un recorrido mediante canciones de cómo superar la ruptura con alguien que sabes que te está haciendo daño pero al que estás completamente enganchada. Por supuesto tiene que seguir las normas de no repetir grupos, de incluir una canción de Tori Amos y de reflejar al mismo tiempo un poco de mí y también estar hecho para la persona a la que va dirigido. En este las letras iban a cobrar una importancia crucial... Todo empezó con Aretha Franklin y su I never loved a man (the way that I love you):

You're a no good heart breaker
You're a liar and you're a cheater

And I don't know why

I let you do these things to me


My friends keep telling me

That you ain't no good

But oh, they don't know

That I'd leave you if I could


I guess I'm uptight

And I'm stuck like glue

Cause I ain't never
I ain't never,
I ain't never, no, no,
loved a man
the way that I, I love you...

Some time ago I thought

You had run out of fools

But I was so wrong

You got one that you'll never lose

The way you treat me is a shame

How could ya hurt me so bad

Baby, you know that I'm the best thing

That you ever had

Kiss me once again

Don'cha never, never say that we're through


Cause I ain't never

Never, Never, no, no,
loved a man
the way that I, I love you...

I can't sleep at night

And I can't even fight

I guess I'll never be free

Since you got your hooks in me

Whoa, oh, oh
Yeah! Yeah!
I ain't never loved a man

I ain't never loved a man, baby
Ain't never had a man hurt me so bad

No

Well this is what I'm gonna do about it


Y alrededor de esa canción fue creciendo el resto. R. me ayudó, recomendándome algunas canciones sobre el tema y poniendo a mi disposición todos sus discos (gracies, encant!). Tenía que empezar de forma suave, con un resumen que diera esperanza (You can't always get what you want de los Rolling Stones) para ir subiendo en intensidad, y luego reflejar la tristeza y la desesperación que sientes, el sentimiento que te embarga cuando crees que nunca lo superarás aunque sabes que es lo mejor (Down in a hole, You really got me y la propia Aretha). Después vienen los pasos adelante y atrás que suponen la falsa negación (I don't care de los Ramones) y el deseo, a pesar de todo, de que esa persona vuelva, y la culpa (Lover, you should come over), intercalado con momentos de euforia y de deseos de quererse un poco más a uno mismo y superar el bache (I found love de Screamin' Cheetah Wheelies). Llegados a la mitad del proceso empezamos a tener momentos de cruel y dura comprensión (My curse, Rearviewmirror) y sólo entonces empezamos a liberarnos de los fantasmas realmente, a aceptar la situación (I got the rain de Bronco Bullfrog y No rain de Blind Melon), a darnos cuenta de que hay un horizonte soleado más allá aunque aún no lo hayamos alcanzado (Waiting for somebody de Paul Westerberg), que estamos en el buen camino y pronto nos sentiremos mejor lejos de esa persona, con todos los matices de alivio, rabia y tristeza (Feel a whole lot better de los Birds, Get dead de Backyard babies y Spring Haze de Tori Amos respectivamente), que vamos a divertirnos y vivir la vida (Rocks). Y, para acabar, una hermosa reflexión sobre lo duro que es aprender a volar sin alas con Learning to fly (Tom Petty).

Acabo de grabar el viernes el disco y el sábado fue un contra reloj preparando la carátula artesanal, haciendo con P. la postal que siempre fabricamos nosotras mismas, corriendo a casa a ducharme y luego corriedo al restaurante para no perder la reserva...

Deseo de todo corazón que el esfuerzo haya valido la pena.
¡Felicidades E.!

domingo, 29 de enero de 2006

Ya no hay modales

Amanezco indignada aún con el trato que recibimos ayer mis amigas y yo en un restaurante, La Tagliatella de Mataró. He decidido empezar una cruzada contra ellos. Un boicot, sí. Para empezar ya han perdido cuatro clientes para siempre.

Nunca jamás en un restaurante había visto un servicio tan maleducado, nunca me habían sugerido que me marchara de la mesa y la dejara libre porque había mucha gente esperando en la puerta para cenar...

Ya lo saben: no visiten La Tagliatella, Trastevere o Il pastificcio.

martes, 24 de enero de 2006

Volver a ver amanecer


Vuelvo a ver amanecer desde el tren.

Vuelvo al frío cortante de las mañanas que me despierta entrando por el cuello, por la franja desprotegida entre el jersey y el pantalón, y que sube por las piernas cuando, como hoy, llevo falda.

Vuelvo a esquivar a los repartidores de diarios gratuitos. Les digo buenos días, les ofrezco una sonrisa pero no, gracias. Esos periódicos son a lo diarios serios lo que los programas del corazón a los telediarios. O quizá la comparación tampoco sea acertada. Creo que no me apetece leer (titular real) que "Destierran a una madre 10 años por abandonar a su hija recién nacida." ¿Trash por la mañana? Repito: no, gracias.

Vuelven las caras malhumoradas de la gente que va a trabajar en cosas que quizá no les hacen felices pero... ay, ¿qué le vamos a hacer?, la cosa está fatal, de lo mío no hay nada y hay una hipoteca que pagar... Son los héroes de nuestro tiempo: hombres y mujeres JASP desilusionados, desencantados. A veces creo que R. tiene razón, que el mundo ya se ha acabado y estamos en la prórroga.

Vuelvo a los vagones repletos de almas que buscan tristemente asiento con la mirada al entrar, sabiendo de antemano que buscan un milagro. Vuelvo a ver a esas almas leyendo los betsellers de siempre. No son los mismos de cuando iba a la facultad, los títulos cambian, los autores quizá eran desconocidos entonces, pero parecen iguales. Ángeles y demonios, La pasión india, El ocho, El club Dumas, El famoso código... Siempre tienen el mismo grosor. La gente lee libros gordos, gordos, como si su valor literario se valorara a peso. Con lo incómodo que tiene que ser cargar con eso arriba y abajo. Decido silenciosamente que no traeré nunca ningún cómic para leer en el tren. Van a mirarme raro. Más raro aún de lo que me han mirado hoy en el autobús por llevar en los auriculares a todo volumen música demasiado ruidosa a esas horas de la mañana. Qué quiere, señora, si me pongo algo lento me duermo. Backyard babies revitaliza el cuerpo y la mente a las ocho menos cuarto... De repente veo a una pareja leyendo: ella Rousseau y él Saramago. Gracias, aún queda esperanza.

Vuelvo a escuchar (en un silencio entre canción y canción) el hilo musical del tren. ¡Las cuatro estaciones de Vivaldi! Vamos a ver, señores de Renfe... ¿no hay otra cosa? ¿Es Vivaldi (como escuché no sé dónde hace poco) el reggeatón de la música clásica? Hace diez años, diez, que cojo el tren y aún no han sido capaces de renovar a Vivaldi. Dejen ustedes ya a la primavera en paz, por favor. ¿Alguien escucha el hilo musical del tren con el vagón a punto de reventar?

Vuelvo a rozarme con la masa para abrirme paso por el mundo. Hay multitudes por las mañanas, ya no lo recordaba. Cientos de hormiguitas hacendosas que, como yo, suben al autobús, luego al tren, luego las escaleras de la estación... Y todas con prisa y todas quieren ser las primeras. Bueno, yo sólo quiero que no me estrujen demasiado. Odio tanto el contacto físico con desconocidos como adoro el de las personas que quiero. Hoy he tenido suerte y he podido sentarme en el tren pero, a los diez minutos, un señor ha plantado sus posaderas sobre mi hombro izquierdo sin contemplaciones. Me he removido incómoda por tener tal parte de su anatomía sobre mí sin habernos presentado ni nada pero no se ha dado por aludido y ha seguido leyendo su 20 minutos. He intentado desplazarme a mi derecha para evitarlo pero la señora de mi lado ha reclamado su espacio vital removiédose a su vez. Así que me he pasado todo el viaje pensando que ojalá no se le escape a este hombre un pedo o las cosas se pondrán muy feas.

Vuelvo a trabajar...



P.D. Lo de trabajar y lo de "hormiguita hacendosa" es un decir. De hecho estoy escribiendo esto en horario laboral... Así que tampoco me compadezcan ustedes mucho.

viernes, 20 de enero de 2006

Coleccionista de recuerdos

En "Everything is iluminated" el protagonista es llamado El Coleccionista. Se dedica a guardar en bolsas transparentes con cierre hermético todos los objetos relacionados con la gente de su familia: desde el corrector dental de su hermano a un billete de dólar o un preservativo usado.

Sólo hacia el final de la película (sobre el que no revelaré demasiado porque tiene ustedes que ir a verla) el propio personaje parece dar la clave del por qué e esa extraña compulsión que tiene desd pequeño. "Quizá si hago esto, dice, es porque me da miedo olvidarme de las cosas".

Yo no soy coleccionista. No guardo concienzudamente nada, me falta la constancia y lo encuentro un poco absurdo. Sin embargo sí guardo muchas cosas estúpidas en cajas. Objetos que no tiene mucho sentido guardar, al igual que los del protagonista de la película: entradas de cine, billetes de tren, trípticos de exposiciones en las que he estado, la cuenta de un restaurante, una piedra, entradas de conciertos, tarjetas, una concha encontrada en una playa... Las guardo en cajas que llamo mis cajas de los recuerdos. Incluso en una ocasión fabriqué y regalé una caja de los recuerdos a un amigo. Tengo tres o cuatro de ellas y, cuando las abro, sé que cada una de las estúpidas e insignificantes cosas que guardo en ellas tiene un significado para mí, me recuerda un momento concreto de mi pasado que, por lo que sea, deseo recordar. En ocasiones la relación objeto-recuerdo se vuelve borrosa y me veo obligada a pensar un rato en ello para conseguir rememorarlo. En otras es tan viva que resplandece...

Si alguien me pregunta qué objetos de los que poseo pondría a salvo si sólo tuviera tiempo de elegir tres o cuatro o, en uno de esos angustiosos sueños que he tenido alguna vez en los que se quema mi casa u ocurre alguna otra catástrofe, me veo obligada a escoger en unos pocos segundos algo que salvar... a menudo pienso que en esos casos quizá serían mis cajas las elegidas. Nada de lo que poseo es tan mío y tan irreemplazable como eso.

Sin duda no soy una Coleccionista pero puede que, como conozco mi mala memoria, sí tenga miedo a olvidarme de las cosas.

lunes, 16 de enero de 2006

Superadas


MAITENA

No nos conformamos con menos, ¿no?
¡Besos para todas, chicas!

domingo, 15 de enero de 2006

The call of the Wild

De nuevo es un placer volver a casa de noche caminando sola, escuchando música por las calles silenciosas y desiertas. Ningún ruido me molesta ni interrumpe la canción, no hay nadie que pueda mirarme mal si sonrío cuando empieza una canción que me hace especialmente feliz escuchar o si canto en voz alta. Qué placeres más sencillos nos brinda la vida...

Y el reproductor aleatorio de canciones de mi ipod parece tener inteligencia propia y lector de emociones. Elige "Allelujah" de Jeff Buckley para llegar a casa. Más allá de su triste letra me parece una fantástica elección.

Y el animal que llevo dentro levanta la mirada a las estrellas, viendo el vapor que provoca su aliento en la noche helada. Parece una suerte de celebración de la vida, de una pequeña vida con su respiración cálida en la inmensa galaxia fría. Y el animal de nuevo, alzando el hocico, apuntando con él la luna llena, le aúlla.

Le aúllo una canción a la luna... ¡Aleluya!

Gracias viejo satélite. Siempre cumpliste los deseos que te pedí.

Aleluya...



P.S. Algún día hablaré de Jack London.

P.P.S. Siempre me pareció que "La llamada de la selva" era una pésima traducción para un hermoso título original.

miércoles, 11 de enero de 2006

Tim Burton

Analicemos su filmografía como director: un crío que quería ser Vincent Price (Vincent, 1982); otro que convierte en un zombie el cadáver de su perro (Frankenweenie, 1982); la aventura de un niño de 30 años en busca de su bicicleta por escenarios de colores primarios tipo cartoon (La gran aventura de Pee- Wee, 1985); un ser de ultratumba especializado en limpiar mansiones de humanos (Bitelchús, 1988); un superhéroe psicópata tras un disfraz de murciélago (Batman, 1989, y Batman vuelve, 1992) con enemigos como un payaso gángster, un hombre pingüino y una loca con complejo felino; el bello cuento de un monstruo de afiladas manos pero tierno corazón (Eduardo Manostijeras, 1990); la historia de un infame cineasta travestido (Ed Wood, 1994); un delirante ataque alienígena a la Tierra, salvada in extremisy por casualidad (al más puro estilo La guerra de los mundos) gracias a una anciana (Mars Attacks!, 1989); el cuento de Whashington Irving del jinete sin cabeza (Sleepy Hollow, 1999); una revisitación donde riza el rizo a El planeta de los simos (2001); la emotiva historia de un padre cuentacuentos que enlaza realidad y ficción y de su hijo (Big Fish, 2003); un cuento fantástico e hiperglucémico de un niño y un excéntrico chocolatero (Charlie y la fábrica de chocolate, 2005) y un cuento de animación gótico en stop-motion (La novia cadáver, 2005). Como vemos, los protagonistas de sus films son los auténticos outsiders. Quizá como él. Son todos la pura descripción del freak: seres fronterizos, desplazados, incomprendidos; pero ahora son los héroes y nos los presenta con tal cariño que nos hace identificarnos con ellos. Según confiesa él mismo todos son un poco su alter ego.

El joven Timothy nació y creció en el seno de la típica familia de clase media americana, en un barrio cercano a Hollywood, de esos formados por cientos de casas idénticas, con jardincito y aparcamiento, que pretenden ser el triunfo material de la clase trabajadora americana (allí les llaman suburbia). El director confiesa que nunca se llevó bien con sus padres ni con su hermano menor, Daniel. Fue un niño solitario, que dibujaba monstruos retorcidos y que era tan marciano como para jugar en el cementerio que había en su misma calle. Quizá ahí empezó a crearse su rico y fantasioso mundo interior: "Si has crecido y vivido en esos hogares empiezas a imaginarte todo tipo de cosas como reacción contra ellos", confiesa. Dicho lo cual no parece extraña otra de las características de sus películas: la feroz y destructiva crítica de la american way of life, de los símbolos, costumbres e instituciones americanas. En Eduardo Manostijeras Burton parece vengarse de su infancia, parodiando esos barrios en los que vivió y el tipo de gente que los habita: aparecen los tonos pastel, los ritos kitsch tipo barbacoa, la divinización de los centros comerciales y la ironía contra una clase trabajadora que camufla su vida mísera e insulsa con un baño de caramelo y color; se muestra, en definitiva, la doble moral y la hipocresía de la sociedad americana. Pero será en Mars Attacks! donde arremeterá con más fuerza contra Estados Unidos. Toda la película es una agria parodia, un chiste cruel y macabro del que no se salvan ni el presidente, ni la Casa Blanca, ni la maquinaria hollyhoodiense, ni los prejuicios y dudosos iconos culturales de la sociedad estadounidense. La América más profunda, personalizada en esa familia que vive en una caravana, el estamento militar, con las dos vertientes, la más moderada y la más radical, los medios de comunicación, las religiones y sectas varias, los hippies, las asociaciones de ex-alcohólicos, Las Vegas como símbolo de lo más hortera, con Tom Jones a la cabeza, auténtica filia de Burton (en Eduardo Manostijeras aparecen varias canciones de "El tigre de Gales"), quién incluso tiene un papel interpretándose a sí mismo.


El amor por lo oscuro y lo grotesco es otro de los determinantes de este artista que, además de hacer cine, es fotógrafo, escribe, pinta (sin desperdicio su libro de poemas e ilustraciones La melancólica muerte de Chico Ostra, publicada en edición bilingüe por Anagrama) y, según Johnny Depp, es el mejor imitador de Sammy Davis que existe. Durante toda su infancia el pequeño asocial Tim se evadió de la realidad convirtiéndose en fascinado y convulsivo consumidor de cine fantástico. Desde niño el mundo del pequeño Burton se nutría de cómics y antiguas películas de terror y fantasía. Tuvo la suerte, además, de vivir la mejor etapa del género (entre los '30 y los '60). Se empapó de la serie B de los años '50, el ciclo de filmes de Roger Corman basados en E. A. Poe (su escritor favorito), las animaciones de Ray Harryhausen (cuya técnica stop- motion homenajeará) y La máscara del demonio, de Mario Brava, o las películas japonesas: "Quise ser el actor que hacía de Godzilla", ha dicho alguna vez Burton, lo que también da idea de su furia a gran escala contra la sociedad. Burton se ha mantenido fiel a sus mitos y lo refleja en sus trabajos. Su corto Vincent, rodado en blanco y negro y con la técnica de la stop-motion, narra la historia de un chico obsesionado con las películas de terror y especialmente con Vincent Price con perspectivas sesgadas, angulos desiguales y muchos planos homenajes directos a El gabinete del Dr.Caligari (del que se dice que podría estar pensando en hacer un remake como homenaje póstumo a Vincent Price, aunque otros apuestan que prepara un nuevo Fantasma de la ópera o Sweeney Todd) y en Eduardo Manostijeras consiguió que apareciera Vincent Price fugazmente (es el padre y creador de Eduardo) y que fuera el narrador en off. Ed Wood la rodó como su más sincero recuerdo y homenaje a ese peculiar cinesta que para algunos es "el peor director de todos los tiempos" y para otros objeto de culto por su innovación y creatividad (¿cómo olvidar Plan 9 from outer space o el maravilloso pulpo de La novia del monstruo?). En Mars Attacks! aparecen todos los clichés de la ficción de serie Z y su estética camp y pulp. El mito de Frankenstein es reverenciado en Frankenweenie, en Eduardo Manostijeras y en Pesadilla antes de Navidad (1993), producida y escrita por él. En en la reciente La novia cadáver y en Sleepy Hollow hay más referencias a zombies y seres que vuelven del más allá. La exquisitez de las películas de terror de la productora Hammer aparece recreada en todos sus films pero especialmente en Sleepy Hollow.

Además, en lo visual, muchas de las imágenes de sus películas muestran perspectivas distorsionadas, dramáticos contrastes entre la luz oscuridad, luz estilizada, ingredientes del expresionismo alemán de los años '20, las películas de género de la Universal en los '30 y la imaginería gótica de los '50. "El expresionismo me parece una vía para explorar el subsconciente", explica. Incluso en La gran aventura de Pee-Wee, donde predomina la estética cartoon y los colores chillones (no olvidemos que Burton estudió animación y trabajó en la Disney), incluso ahí hay un lado oscuro en las pesadillas del protagonista, en las que varias criaturas le atacan, entre ellas un enorme oso de peluche con terribles dientes (es su película, junto a Bitelchús, más onírica y surrealista). Además de rendir homenaje al original y a la novela de Pierre Boulle, El planeta de los simios (pese a ser su película más fallida) también presenta esos paisajes poéticos, torturados, románticos, esos ambientes claustrofóbicos. En los decorados de Vincent y en los de Pesadilla antes de Navidad, en el territorio gótico (Gotham City) de Batman y de Batman vuelve hay referencias a la arquitectura de Blade Runner, referencias languianas: la arquitectura dictatorial, la división en dos capas, como en Metrópolis, y el trazado laberíntico y confuso...

Y es que otro de los tópicos que se repiten en los filmes de Burton es el juego de contrastes, ya sea entre dos estilos visuales o entre dos mundos o entre sus protagonistas y el resto del mundo. Sus historias suelen transcurrir en dos mundos distintos. Así consigue distanciar el bien y el mal, lo raro de lo normal; y después, por medio de paralelismos, consigue mostrar la oscuridad del bien y de lo normal y la luz del mal o de lo raro, mostrando la fina linea que separa lo uno de lo otro y abogando siempre por la parte oscura, por supuesto. En Eduardo Manostijeras los colores pastel del barrio donde viven las familias contrastan con los tonos oscuros del castillo donde vive Eduard. Esto también sucede, por ejemplo, entre Halloweenland y Christmasland, las dos ciudades que aparecen en Pesadilla antes de Navidad: mientras la primera es oscura y lóbrega, la segunda está compuesta por lo más cursi y sensiblero de las Navidades americanas. En La novia cadáver el mundo de los vivos es más aburrido y, paradójicamente, muerto que el divertido y colorido mundo de ultratumba. Es el mundo oscuro y tenebroso, tradicionalmente asociado con el mal, el utilizado para exponer la superficial imagen de la representación del mundo soleado y feliz. En Batman vuelve el sol está ausente en todo momento, y en la única escena en la que brilla es aquélla en la que el Pingüino es presentado como candidato a la alcaldía de Gotham City. En Big Fish también se distinguen y mezclan dos mundos: el real y el fantástico de las historias del protagonista.

Muchos de los personajes del cine de Burton tienen diversas personalidades, con una cara en el mundo "normal" y otra cara mucho más oscura y extraña. Por ejemplo, los protagonistas de sus dos cortos (Vincent y Frankenweenie) son dos chicos que no se sienten a gusto en el mundo normal en el que viven con sus padres. El ejemplo más obvio de personalidad dividida está en los dos films de Batman dirigidos por Burton, lleno de psicópatas de doble personalidad. En Batman vuelve el Pingüino le espeta al protagonista: "Estás celoso porque yo soy un auténtico monstruo y tú has de ponerte una máscara".

En sus cintas también se puede apreciar como otros seres extraños del mundo oscuro hacen un esfuerzo por adaptarse al mundo "normal". Eduardo Manostijeras es un claro ejemplo de ese intento imposible que siempre acaba de manera trágica cuando se descubre que el mundo "normal" es hipócrita e indeseable. Lo mismo le sucede a Jack Skellington, el protagonista de Pesadilla antes de Navidad. Y en el último poema de su libro (La melancólica muerte de Chico Ostra) hay un tinte de anhelo juvenil dejado por imposible: "Para Halloween el Chico Ostra decidió ir disfrazado de ser humano normal". En Ed Wood el protagonista y toda su troupe son incomprendidos por la sociedad porque no siguen las normas, porque son raros (la Vampirella original en realidad no se disfrazaba para las películas, ella era así todo el día). Tienen unas reglas, un estilo de vida y unos códigos muy diferentes a los considerados normales.

Pero la genialidad de Burton es mostrarnos que quizá los comportamientos "normales" sean más criticables que los comportamientos "raros" de los protagonistas. Hace que veamos, como Ted Browning en Freaks, que los monstruos quizá sean los otros, los supuestamente "normales".

lunes, 9 de enero de 2006

Hoy toca ciencia...

Pongo un buen día la tele (ese aparato cuadrado que tenemos casi todos en el salón y que sirve para que muchas familias no se hablen durante la comida y la cena, los únicos momentos que pasan juntos al día) y, además de a la repipi plagiadora de la Ana Rosa Quintana y a la insoportable Maria Teresa Campos, me encuentro un reportaje científico en el Canal 33. Yo flipaba de pequeña con la serie Cosmos de Carl Sagan... Y el reportaje de hoy me ha dejado enganchada: La teoría de las cuerdas y la Teoría M.


Me ayudo de la wikipedia y otras páginas educativas para explicarlo de una manera que podamos entenderlo los simples mortales, para los que las matemáticas no pasaron nunca de logaritmos neperianos e integradas y todo lo demás suena a episodio de Star Trek.

La teoría de las cuerdas y otras muchas afines en el ámbito de las partículas elementales procede de dos grandes descubrimientos teóricos de los primeros decenios del siglo: la relatividad general y la mecánica cuántica. Gracias a la primera se pudo remontar la evolución del universo hasta un punto inicial, o "singularidad" de enorme densidad. La mecánica cuántica permitió penetrar en el átomo y en sus elementos (protones, neutrones y electrones) y después en los elementos de sus elementos (en los aceleradores de partículas los científicos han conseguido desintegrar una partícula subatómica y las fuerzas que rigen sus movimientos en más de 60 partículas).

La teoría de cuerdas es un modelo físico que considera que la materia y el espacio-tiempo se entretejen de una manera muy profunda a escala infinitesimal. Sus bloques fundamentales de construcción son objetos extendidos (cadenas, membranas y objetos de dimensiones superiores) en vez de puntos. Todas las partículas son en realidad diminutas cuerdas que vibran a cierta frecuencia y nosotros vivimos en un universo vibrando a cierta frecuencia, lo cual requiere 11 dimensiones. Las teorías de cuerdas son capaces de resolver varios problemas asociados a la presencia de partículas puntuales en la teoría física de campos. Ciertamente no está demostrada de manera experimental y es sólo confiable por ecuaciones provenientes de fórmulas ancestrales de la fuerza fuerte.

El término teoría de cuerda se refiere en realidad a las teorías de cuerdas bosónicas de 26 dimensiones y la teoría de supercuerdas de 10 dimensiones, esta última descubierta al añadir supersimetría a la teoría de cuerdas bosónica. Hoy en día la teoría de cuerdas se suele referir a la variante supersimétrica mientras que la antigua se llama por el nombre completo de "teoría de cuerdas bosónicas". Las diferentes teorías de supercuerdas demostraron ser diferentes límites de una desconocida teoría de 11 dimensiones llamada Teoría M propuesta por Edward Witten en los 90's.

Algunos científicos creen que esta teoría es capaz de unificar las cuatro interacciones fundamentales de la naturaleza: fuerza gravitatoria, electromagnetismo, fuerza nuclear fuerte (mantiene unido el núcle atómico) y fuerza nuclear débil (relacionada con la radiación). Ninguna otra teoría completa antes había conseguido tal perfección formal, tal hermosura matemática... Entre la comunidad científica (por sus varias dificultades e incongruencias) la mayoría la considera solamente una curiosidad matemática. Pero nadie le niega su ingenio y que podría ser tan válida como las teorías ampliamente aceptadas actualmente.

De hecho el nuevo acelerador de partículas de 27 kilómetros que el CERN (Organización Europea para la Investigación Nuclear) está ensamblando en las afueras de Ginebra, y que entrará en funcionamiento en el 2007, pretende realizar algún experimento que corrobore o falsee esa teoría. El Gran Colisionador de Hadrón (GCH), reemplaza a otro anterior, el Gran Colisionador de Electrones y Positrones (GCEP), que era el más grande del mundo y la mayor obra de ingeniería civil europea hasta que se construyó el túnel que une a Inglaterra con el continente. Y en Alemania se lucha por seguir la carrera con el TESLA, un túnel recto (acelerador lineal) de 33 kilómetros para hacer chocar partículas.

Entre las partículas que esperan que serán esparcidas en las colosales explosiones estará el buscado campo de Higgs, la llamada "partícula divina", que de acuerdo con el Modelo Estándard de la física de partículas es responsable de la generación de la masa. Otras preguntas que podría ayudar a resolver el GCH incluyen la naturaleza de la "materia oscura", de la que según los científicos está hecho hasta un 95 por ciento del universo, pero que aún no se ha detectado. Todo esto para saber de dónde viene la masa, de dónde obtienen la masa las partículas, y qué ocurrió después del Big Bang (si es que realmente pudo existir un Big Bang).

Para qué negarlo, aunque os parezca aburrido a mí me fascina todo esto. Se acerca más a la filosofía que a la ciencia. Y me flipa un universo formado por dimensiones y por cuerdas vibrantes. Embobada me quedé delante de eso. Y era en la televisión...

Para que luego digan que no sirve para nada.

domingo, 8 de enero de 2006

A perfect circle


Tras ver Magnolia (¿alguien sabe el por qué ese título con el nombre de esa hermosa flor?) me queda la impresión de que la sinopsis que alguien escribió en la contraportada del dvd miente. La película no habla de la sociedad americana o simplemente de historias que se cruzan, la película habla del perdón y de la culpa. ¿Qué podemos perdonar y qué es imposible perdonar? ¿Es más dificil perdonar o pedir perdón? ¿Por qué nos cuesta tanto reconocer nuestros errores o decir la verdad? ¿Queremos escuchar la verdad? ¿Serían mejor las relaciones humanas si no mintiéramos tanto acerca de lo que sentimos? ¿Sabemos o debemos perdonarlo todo si nos piden perdón?

Me parecen preguntas cruciales. Yo tengo bastante clara la importancia de la sinceridad y de saber perdonar y pedir perdón en mi vida pero creo que no todo el mundo es de mi opinión. Y es difícil perdonar o decir "lo siento", pero a veces es tan necesario para seguir adelante, para poder ser felices...

Como hoy en el pub irlandés (en el que permiten fumar), cuando mi amiga me contaba sus nuevas aventuras atrapada a ese alguien de siempre que es incapaz de amar y que no sabe pedir perdón. O que lo ha pedido tantas veces que ya ha perdido todo su significado. Y ella ha perdonado tanto que ya se acerca a su límite. La gente no cambia, querida, ya lo hablábamos: sólo se vuelven más como son realmente. No dejes que te siga haciendo daño. Ya has perdonado bastante. Ahora le toca a él.

Y luego ese chico tan majo de la guitarra (un chico interesante, sin duda, lleno de inquietudes, opina ella) se ha puesto a cantar con su hermosa voz versiones de Faith No More, de Springteen, de Roy Orbison... y luego "Sorry seems to be the hardest word". Y de repente... todo parece un círculo perfecto.


What have I got to do to make you love me

What have I got to do to make you care

What do I do when lightning strikes me

And I wake to find that you’re not there


What do I do to make you want me

What have I got to do to be heard

What do I say when it’s all over

And sorry seems to be the hardest word


It’s sad, so sad
It’s a sad, sad situation
And it’s getting more and more absurd

It’s sad, so sad

Why can’t we talk it over

Oh it seems to me

That sorry seems to be the hardest word


What do I do to make you love me

What have I got to do to be heard

What do I do when lightning strikes me

What have I got to do

What have I got to do

When sorry seems to be the hardest word

Music by Elton John
Lyrics by Bernie Taupin

sábado, 7 de enero de 2006

Kevin Smith: "Hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes."


Un buen día su hermana Virginia le dijo "Haz películas" y, afortunadamente, él le hizo caso. De esta anécdota se infiere, queridos amiguitos y amiguitas, la inusual y clara visión femenina del mundo ya que hoy en día Kevin Smith (New Jersey, 1970) es productor y un célebre director de culto.

Sí, es cierto que sus películas no son para el gran público pero el espectador al que van dirigidas es muy concreto y más abundante de lo que se suele creer: el típico capaz de reconocer tanto las virtudes de El ataque de los tomates asesinos como de Ladrón de bicicletas, el nerd gordo y pajillero y/o con acné, el solitario que no ligaba en el instituto y tenía aficiones raras, el que sigue viviendo en su mundo y hoy en día es crítico, bibliotecario, dibujante o dependiente del Blockbuster. Vamos, que su público somos todos aquellos a los que la sociedad capitalista fracasó en el intento de convertirnos en lo que nuestra madre llamaría "gente de provecho".

Kevin Smith pertenece a la generación de directores (como Peter Jackson, Robert Rodríguez o Quentin Tarantino, por decir sólo algunos) que, sin tener apenas formación académica pero siendo grandes consumidores de todo tipo de cine y con una gran cultura cinematográfica, se han hecho un hueco en la industria gracias a su buen hacer y a su personal e inimitable estilo. Smith conecta con el freak porque él es uno de ellos y su cine tiene sus mismos referentes, los de todo adolescente rarito y americano de los '80 y '90 (por extensión también los referentes de los que cumplimos todos los requisitos menos el de ser americanos): Star Wars, el rock alternativo, los superhéroes de Marvel y DC, la serie-b, el hockey, las series de televisión (como Sensación de vivir), el cine X, los videojuegos... Kevin Smith es ese director que podría ser el colega con el que tomar unas cervezas, el que te acompaña en la cola del cine para ver la reposición de El retorno del Jedi, el que te da un buen consejo sobre chicas, el que te presta el número especial de verano Swim Suit de la Patrulla X...

En las películas de Smith se habla de sexo con lenguaje explícito pero, sobre todo, se habla de la angustia existencial de una generación que no encuentra el momento ni los medios para dar el paso definitivo a la madurez, que vive sumida en su peculiar universo (¿murieron trabajadores inocentes en la destrucción de la Estrella de la Muerte?) y que intenta, como buenamente puede, encontrar un amor o recuperar el que perdieron por gilipollas. Sus cinco primeras películas (de la sexta ya hablaré más tarde) tienen las mismas localizaciones, casi los mismos actores principales (Jason Lee, Brian O'Halloran o Ben Affleck) y están enlazadas por anécdotas para el fan más atento. Y, por supuesto, están los entrañables Bob el Silencioso (el propio Kevin Smith) y el camello Jay (Jason Mewes), presentes en todas y protagonistas absolutos de una de ellas.

Su filmografía comienza cuando abandonó la escuela de cine, volvió al colmado donde trabajaba y decidió vender (¡glups!) su colección de cómics para costearse con apuros su ópera prima (que se quedó en 16mm y en blanco y negro). Clercks, que fue un triunfo de crítica y se llevó premios en el festival de Sundance de 1994, es la dantesca tragicomedia de "el dependiente que se vio obligado a trabajar un día que no le tocaba hacerlo". Gracias al éxito de esta profunda reflexión sin tapujos sobre la vida detrás del mostrador, la vida ante el mostrador y el amor y el sexo dentro del mostrador (incluso del sexo en el lavabo) Smith contó con dinero de la Universal para su segunda película: Mallrats (1995). Se trata de una alocada comedia, un gran chiste donde proyecta toda su irreverencia, su humor escatológico y su amor por los cómics consiguiendo que Stan Lee hiciera un cameo en el papel de Stan Lee (qué se puede esperar de alguien que llama a su hija Harley Quinn). No triunfó en taquilla pero posiblemente sea su obra más personal pagada por una multinacional. Tal vez intentó remediar el pinchazo con el éxito que supuso Persiguiendo a Amy (1997), su película (dentro de la pentalogía inicial) más convencional y más sentimental, una historia redonda y perfectamente tejida sobre la búsqueda del amor inspirado, según él, en Joey Lauren Adams, la que fue su novia. Durante el rodaje de esta película conoció a su futura esposa: Jennifer Schwalbach.

Dogma (1999) hace realidad un proyecto que rondaba por la mente de Kevin Smith desde la época de Clercks. Se trata de una bufonada, una sátira de la religión organizada, la pantomima de un católico y en palabras de su autor: "Una pro-fe, pro-católica, espiritualmente elevadora película de pollas y pedos". Ángeles caídos, una empleada de una clínica abortiva que es descendiente directa de Cristo, el apóstol nº 13 (¡afroamericano!), Metatrón, el Monstruo de la Mierda, Jay y Bob y la Musa Serendipity son algunos de los personajes que desfilan por la parada de monstruos. Y Dios es una mujer. Por supuesto en Nueva York su estreno fue boicoteado por la Sociedad Americana Para la Defensa de la Tradición, la Familia y la Propiedad (¿!), pero es que los fundamentalistas nunca han tenido mucho sentido del humor.

Como colofón y culminación de su humor zafio llegó Jay y Bob el Silencioso contraatacan (2001) la última de esta especie de pentalogía de New Jersey. Para despedirse de estos personajes como se merecían pasan de ser los eternos secundarios a protagonistas absolutos. Se trata de la definitiva y absoluta mamarrachada, un gag continuo en el que nada tiene demasiado sentido si no es para lucimiento de las dudosas cualidades de Jay y Bob, que intentan detener la producción de una película sobre ellos mismos, encontrar el amor y salvar a su mono. Es una parodia de todo lo parodiable, repleta de cameos entre los que destacan Wes Craven, Gus Van Sant, y sobre todo Carrie Fisher y Mark Hamill, quien protagoniza una peculiar y memorable lucha de espadas láser.

Después de un tiempo de silencio y, tras anunciar que quería dar un nuevo rumbo a sus películas aparece Jersey Girl. En ella el protagonista, Ben Carapalo-Affleck, nos narra las peripecias de una experiencia que Smith conoce bien: la de ser papá. Un fiasco auténtico, con Jennifer Lopez y Liv Tyler. Smith pretendía homenajear a su padre recientemente muerto y explicar su paternidad pero, digámoslo suavemente, no acertó ni en el tono ni en el protagonista.

Actualmente es posible que Kevin Smith sea el tío más feliz del mundo: apareció en la película Daredevil, tiene una compañía de producción que no para de trabajar (fue productor ejecutivo de Preacher y Scary Movie 3, en la que también hace un cameo), escribe artículos para la revista Arena, hace cortos para el famosísimo show norteamericano de Leno, ha abierto una tienda de cómics y, lo que es más importante, ha hecho realidad el sueño de todo adolescente comiquero: trabajar para una gran compañía escribiendo guiones de Daredevil y de Green Arrow.

En el aspecto cinematográfico se comentó que, durante un tiempo, estuvo implicado en el guión de la próxima película de Superman pero que dejó el proyecto. Aparte de producir films de otros directores le ronda dirigir un proyecto sobre un superhéroe, The Green Hornet, y está ya en post-producción Clercks 2, el retorno del melodrama del chico del supermercado diez años después. Estreno previsto para este año.

Esperemos que Jersey Girl haya sido sólo un tropezón y que a Kevin Smith no le de ahora por crecer. Nos gusta irreverente y espontáneo. ¡Que la Fuerza le acompañe!


Artículo parcialmente aparecido en Metaluna.

lunes, 2 de enero de 2006

Resaca, dulce resaca

Y yo que creía que el día uno de enero no existe...

Sí, vale, está en los calendarios y eso, pero técnicamente no existe. El día uno de enero no tiene mañana y no tiene tarde. El día uno de enero lo pasas durmiendo, vegetando en el sofá al nivel mental de una ameba frente a un televisor en el que reponen los programas de nochevieja grabados con público que celebra el año nuevo quizá en el mes de octubre. Son más grises, aburridos y tristes que la ardilla disecada de mi abuela...

Yo creía que el uno de enero no existía porque ese día no ocurre nunca nada. Es decir: te levantas a las cuatro, si estás con el estómago en condiciones haces un brunch (esa cosa tan moderna que se ha hecho toda la vida cuando te levantas tarde pero sin nombre pijo), te depositas en cualquier superficie horizontal e intentas pasar la resaca lo mejor posible. Esto es sin ejercitar demasiado ese órgano que llamabas cerebro cuando estaba en funcionamiento y que ahora está lleno de hombrecitos golpeando desde dentro tus sienes con sus pesados mazos.

Por eso decía que no existe el uno de enero.

Pero cuando el día uno de enero te despiertas al lado de la persona a la que amas (con resaca o sin ella, eso no importa demasiado), es justo el día en que se cumplen 10 meses desde que estais juntos, él te lo recuerda con una dulce sonrisa y te abraza fuerte y luego te hace la declaración de amor más hermosa que te han hecho nunca...

En ese caso el día uno de enero sí que existe. Y es un gran día.

A pesar de la resaca, de ser una ameba, de tener el estómago revuelto, de ver las cosas más estúpidas en televisión y de tener que arrastrarte como un zombi durante el resto del día.

P.S. Por cierto... ¡prueba superada! Creo que la cena del 31 fue todo un éxito, que todo estuvo bien y que nuestros invitados se fueron contentos. Me alegro tanto...