Acojonada. Así he ido hoy a trabajar en el autobús.
Hace un mañana de terror, de viento y llúvia, terrible. No sé por qué no he decidido coger el tren en lugar del autobús. Posiblemente porque pensaba en la experiencia que describí en un post hace poco, añadiéndole abrigos mojados y paraguas chorreándome encima. Y el autobús siempre te ofrece un asiento con espacio propio, sin culos ajenos en el hombro, con la calefacción a tope y el suave ronroneo del motor en la autopista. Pero hoy lo he pasado mal viéndole la cara de sueño al conductor. Quizá sea normal en él parpadear tanto, lagrimear, tener cara de estarse durmiendo, bostezar cada minuto... pero a mí me ha dado la impresión de que en cualquier momento daría una cabezada inoportuna, ¡volantazo!, nos saldríamos de la autopista y acabaríamos boca abajo o de lado en la cuneta o, peor aún, nos saltaríamos la mediana y chocaríamos con los coches que vienen de cara. La pequeña masoquista que hay en mí suele pensar a veces en estas cosas cuando viajo. Si voy en avión imagino que falla un motor, si voy en tren descarrila y cae al mar, si es en coche un camión se nos viene encima... Pero lo hago inconscientemente y sin ningún tipo de pánico. Simplemente visualizo la situación, me veo buscando la salida de emergencia o lo veo desde fuera, como en el cine o quizá ya muerta en viaje astral. Demasiada imaginación, que diría mi madre.
Evidentemente he llegado sana y salva siempre. Esta mañana también.
El fin de semana ha sido movidito, preparando la noche de cumpleaños de E. (cuyo cumpleaños, todo hay que mencionarlo, fue hace más de un mes). El viernes compramos los regalos (un bolso de Corpse Bride y el cómic Swamp Thing, Amor y Muerte), eso fue lo que menos quebraderos de cabeza dio. Llevo una semana escaneando fotos de diez años atrás hasta la actualidad para un cd que le hemos hecho. Y llevo dos semanas recopilando canciones para un cd que había decidido grabarle. Es algo que ya he hecho antes. Lo hice cuando P. estaba baja de moral porque acababa de dejarla su pareja. Le grabé un disco con canciones muy alegres que sabía que no tenía, que podían gustarle y que la animarían. Me confiesa que aún a veces cuando está triste lo escucha.

El disco de E., que he titulado "Terapia de choque para el corazón", es diferente y un paso adelante. No quería poner simplemente canciones alegres, aquí había que ser más específica. Este disco iba a ser un recorrido mediante canciones de cómo superar la ruptura con alguien que sabes que te está haciendo daño pero al que estás completamente enganchada. Por supuesto tiene que seguir las normas de no repetir grupos, de incluir una canción de Tori Amos y de reflejar al mismo tiempo un poco de mí y también estar hecho para la persona a la que va dirigido. En este las letras iban a cobrar una importancia crucial... Todo empezó con Aretha Franklin y su I never loved a man (the way that I love you):
You're a no good heart breaker
You're a liar and you're a cheater
And I don't know why
I let you do these things to me
My friends keep telling me
That you ain't no good
But oh, they don't know
That I'd leave you if I could
I guess I'm uptight
And I'm stuck like glue
Cause I ain't never I ain't never,
I ain't never, no, no,
loved a man the way that I, I love you...
Some time ago I thought
You had run out of fools
But I was so wrong
You got one that you'll never lose
The way you treat me is a shame
How could ya hurt me so bad
Baby, you know that I'm the best thing
That you ever had
Kiss me once again
Don'cha never, never say that we're through
Cause I ain't never
Never, Never, no, no,
loved a man the way that I, I love you...
I can't sleep at night
And I can't even fight
I guess I'll never be free
Since you got your hooks in me
Whoa, oh, oh Yeah! Yeah!
I ain't never loved a man
I ain't never loved a man, baby
Ain't never had a man hurt me so bad
No
Well this is what I'm gonna do about it
Y alrededor de esa canción fue creciendo el resto. R. me ayudó, recomendándome algunas canciones sobre el tema y poniendo a mi disposición todos sus discos (gracies, encant!). Tenía que empezar de forma suave, con un resumen que diera esperanza (You can't always get what you want de los Rolling Stones) para ir subiendo en intensidad, y luego reflejar la tristeza y la desesperación que sientes, el sentimiento que te embarga cuando crees que nunca lo superarás aunque sabes que es lo mejor (Down in a hole, You really got me y la propia Aretha). Después vienen los pasos adelante y atrás que suponen la falsa negación (I don't care de los Ramones) y el deseo, a pesar de todo, de que esa persona vuelva, y la culpa (Lover, you should come over), intercalado con momentos de euforia y de deseos de quererse un poco más a uno mismo y superar el bache (I found love de Screamin' Cheetah Wheelies). Llegados a la mitad del proceso empezamos a tener momentos de cruel y dura comprensión (My curse, Rearviewmirror) y sólo entonces empezamos a liberarnos de los fantasmas realmente, a aceptar la situación (I got the rain de Bronco Bullfrog y No rain de Blind Melon), a darnos cuenta de que hay un horizonte soleado más allá aunque aún no lo hayamos alcanzado (Waiting for somebody de Paul Westerberg), que estamos en el buen camino y pronto nos sentiremos mejor lejos de esa persona, con todos los matices de alivio, rabia y tristeza (Feel a whole lot better de los Birds, Get dead de Backyard babies y Spring Haze de Tori Amos respectivamente), que vamos a divertirnos y vivir la vida (Rocks). Y, para acabar, una hermosa reflexión sobre lo duro que es aprender a volar sin alas con Learning to fly (Tom Petty).
Acabo de grabar el viernes el disco y el sábado fue un contra reloj preparando la carátula artesanal, haciendo con P. la postal que siempre fabricamos nosotras mismas, corriendo a casa a ducharme y luego corriedo al restaurante para no perder la reserva...
Deseo de todo corazón que el esfuerzo haya valido la pena.
¡Felicidades E.!