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viernes, 2 de febrero de 2007

Rechazo

Después de tanto predicar las bondades de blogger (que, dicha sea la verdad, no falla tanto como la coctelera o como bitácoras), va y me traiciona de forma estrepitosa.

Joseph Carey Merrick (sí, el famoso Hombre Elefante de la película de David Lynch) debe estar maldito. La entrada que intento escribir sobre él parece negarse a aparecer en este blog. Vale, de acuerdo: desisto.

Veremos si también blogger insiste en rechazar mi otra entrada sobre Freaks de Tod Browning...

Ahora precisamente que tengo tiempo para escribir, para presentarme a concursos, para coger práctica en esto de usar la tableta gráfica en lugar del ratón, para redondear el guión del cómic que tenemos a medias...

sábado, 23 de diciembre de 2006

Inventario apresurado

Por si no tuviera bastante con mi dolor de espalda, mi atontamiento y mal humor matutino debido seguramente al Myolastan y todo lo derivado de tener la casa a medio montar llega el remate. A mi hermano, mi querido hermano, que decidió que se cambiaría de su habitación en casa de mis padres a la mía, que es más grande, le han entrado las prisas. Lleva 20 años en su habitación y ahora resulta que no puede esperar unos, ya no meses, sino semanas a que yo acabe de vaciar mis armarios repletos de cosas y les haga sitio a esas cosas en mi nuevo hogar.

De modo que, como parece que el niño es quien manda, me toca fastidiarme y meter a toda prisa mis pertenencias en cajas de cartón que ni siquiera sé dónde voy a colocar. Ale, llévate todo lo tuyo. Y que sea ya. Ahora mi antigua habitación en casa de mis padres (que cuando se instale mi hermano ya no será nunca más 2mi habitación) se parece según Roger a esos pisos de ancianos con síndrome de Diógenes (¿qué hizo el bueno de Diógenes para merecer que usaran su nombre para eso?).


Ya puse todos los libros en cajas. Y la mayor parte de la ropa. Ahora remueve a toda prisa recuerdos y decide, vamos, rápido, si quieres tirar ese juego de porcelana con el que servías el té a tus muñecas y ositos de peluche. Sonríe, pero rápido, al descubrir postales de todas partes que te han enviado amigos que una vez fueron de viaje, baraja la posibilidad de guardar o tirar a la bolsa de desechos los pequeños y ahora ya casi insignificantes recuerdos que aún guardaba relacionados con mi ex (una piedra, una conchas marinas de una playa de Galicia, un azucarillo de un bar, una colección de tazos de Pokémon que me regalaron sus sobrinos, el recuerdo de la boda de su hermano, billetes de tren...), sorpréndete de encontrar aún botes de colonia con marcas que recuerdan a la pre- adolescencia (como pueden observar en la foto sólo me falta Farala y "tu primera colonia... ¡Chispas!"). Y montones de libretas del instituto. En media libreta, Geografía. Y por detrás, en la otra media libreta, poemas, letras de canciones en inglés traducidas por mí, cuentecillos o pretensiosos y ruborizantes intentos prematuros de planificar mi primera novela a los 16 años que acababan casi siempre antes de las 20 o 30 páginas. ¿Cómo demonios voy a tirar eso a la basura? Es que soy incapaz...

Me cuesta tanto desprenderme de los recuerdos... Ya comenté en otra ocasión a raíz de la película Something Is Illuminated (que está en mi top ten del año, por cierto) que soy una coleccionista de cosas estúpidas relacionadas con personas, con instantes, con acontecimientos que quiero recordar. Es como si mediante esos pequeños fetiches pudiera vencer al tiempo y al olvido, hacer permanente lo que es eminentemente efímero. Como si intentara fijar con objetos mi memoria, que para algunas cosas es escasa.

Así, al destapar un frasco del perfume Poison, recuerdo las tardes en que me arreglaba primorosamente para ir a la discoteca con mis amigas, me ponía guapa (pero sin reconocerlo) por si aparecía el príncipe azul que me sacaría del pozo de mi depresión y mi sentimiento de incomprensión y odio hacia el mundo que me parecen ahora tan adolescentes.

Con los folletos del Camping Caravaning Riembau recuerdo mis vacaciones en Platja d' Aro. Hay un forfait de la primera vez que esquié en una excursión con el instituto. Y el mapa del metro de París de la primera vez que estuve allí. Dibujos a medias con mi hermano cuando aún hacíamos cosas juntos y cantábamos a dos voces la banda sonora de Aladdin de Disney. Y mi viejo casette y millones de cintas que seguramente nunca más escucharé pero que tampoco me siento con ganas de tirar. Al menos el Meccano enorme que regalaron a mi hermano y con el que nunca jugó va a servir para que Roger tenga por fin lo que de pequeño siempre pidió al Cagatió y nunca le trajeron.

¿Dónde voy a meter tanta basura inservible pero tremendamente cargada de significado en mi vida?

Quizá la solución sea tirar la mayor parte de esas cosas y convencerme a mí misma de que eso no va a hacer que todos esos recuerdos desaparezcan esfumados en la nada. Sin embargo de no ser por algunas de esas cosas que ni siquiera sabía que había guardado no habría recordado hoy muchos momentos. Si no fuera por algo tan cursi como la canción "Un mundo ideal" de Jasmin y el Príncipe no hubiera recordado que hubo un tiempo en que mi hermano y yo nos reíamos juntos. Si tuviera una lámpara maravillosa pediría que esos momentos no fueran parte del pasado.

Y una cápsula hoi-poi de las de la empresa del padre de Bulma en Dragonball para poder guardarlo todo.

martes, 12 de diciembre de 2006

Myolastan, Voltarén, visitas, regalos y canciones

Empiezo mi treintena con una baja médica por tener la espalda jodida. Estupendo. Y seguimos sin adsl. ¡El horror!

Hasta el moño de ir al Ikea y de montar muebles y de empaquetar y desempaquetar cosas. No ir a trabajar y tener que usar un módem de 56k me tiene desconectada del mundo, de los foros, de los blogs amigos y hasta de las noticias. Parece mentira que ya me sea tan imprescindible internet. Ni siquiera tengo ordenador, Roger y yo nos turnamos con el portátil porque su pc ha decidido dejar de funcionar.

A pesar de todo las cenas en casa han ido muy muy bien y me las he tomado con una sorprendente calma de anfitriona. Mi cena de cumpleaños trajo muchos regalitos (dos cómics entre ellos, así que Mikel ha salvado su brazo) y acabó con todos un poco borrachos y jugando a Singstar. Las lluvias torrenciales deben estar a punto de llegar.



El fin de semana pasado sólo salimos para el concierto benéfico de Light Of Day en la sala Privat de Mataró en el que disfrutamos por turnos de Jesse Malin, el gran Willie Nile, Joe D´Urso (impresionante vozarrón) y las dos confirmaciones de última hora: de nuevo el increíble Gary Louris y un Nacho Vegas un tanto fuera de lugar. Aunque quizá éramos nosotros los que estábamos fuera de lugar entre tanto cincuentón fan de Springsteen con aspecto de tener el descapotable aparcado en la esquina. Me lo habría pasado mucho mejor si la espalda no hiciera de las suyas otra vez.

El concierto me dejó como un regusto triste, pese a las payasadas de Nile. Alguna de las canciones acústicas me hizo pensar en lo desgarrador que es cuando se termina el amor, en que peor aún que el fin en sí mismo es saber que se acababa, es el presentimiento de que el final de ese gran amor estaba cerca y, por mucho que te negaras a admitirlo, ya no había nada que hacer. Esa es una de las peores sensaciones que se pueden tener en la vida. Si supiera hacerlo y si creyera que hay un poder superior escuchando rezaría por no sentirla nunca más.

Pero el concierto me dejó también una sensación de unión, de casi comunión entre almas, de que no hace falta un poder superior cuando está esa cosa sublime que es la música.

miércoles, 29 de noviembre de 2006

30

Ya llevo más de una semana en mi nuevo hogar. Ya tenemos teléfono y el adsl está a punto (o eso dicen los de Orange). Las cosas parece que van adquiriendo un sentido y comienzo a saber en qué cajón colocar cada cosa, en qué tiendas del barrio comprar cada producto, en qué orden encender y apagar las luces, cómo caminar a oscuras por el pasillo y encontrar puertas e interruptores sin tropezar con nada.

Ya no es extraño como al principio cuando había muebles viejos por el suelo y comíamos en platos de plástico. Hemos hecho nuestro el sofá, la mesa y las sillas, el baño y la cama, aunque el colchón ortopédico me siga produciendo dolores de espalda. Ya es mi casa. Nuestra casa...

¿Quién me lo iba a decir a mí hace tan sólo un año (ya no digamos dos o tres)?

El próxima sábado hago una cena para mis amigas y amigos, será la primera que organizo como verdadera anfitriona en mi propia casa. Contrariamente a otras veces en esta no tengo ganas de agobiarme con que todo esté perfecto, con que los platos conjunten, con que toda la comida se sirva perfecta en la mesa y todo el mundo coma de todo. Quiero pasarlo bien yo también antes y después de la cena, y si todo no está perfecto pues mala suerte, con que no se queden con hambre tengo suficiente (y acostumbro a sobrealimentar a mis invitados y hacer siempre comidade más). Al fin y al cabo estaremos celebrando mi cumpleaños.

Sí, olvidaba mencionarlo: hoy cumplo 30 y me siento más plena y feliz que nunca.

viernes, 17 de noviembre de 2006

Migraciones

Mi blog también está migrando. A la nueva versión Blogger Beta con categorías y supongo que muchas más mejoras respecto a esta versión, que lo harán todo más fácil sin que aparentemente cambie nada demasiado.

Es la versión diminuta e internáutica de mi migración grande, la vital, la que supone trasladar cajas, montar muebles, agujerear paredes, limpiar baldosas, colocar ollas... La que me está volviendo loca pero que cuando acabe conformará mi nueva y feliz vida.

En un tiempo record de dos semanas hemos comprado y colocado todo lo necesario para el que va a ser nuestro hogar. Y supongo que el estrés y el cansancio físico y psicológico que supone haberlo hecho tan rápido nos está pasando factura, ahora que ya casi hemos acabado. He tenido algún día de auténtica taquicardia y algún otro de agujetas hasta en las pestañas. Afortunadamente la familia siempre está cuando la necesitas y, por mucho que a veces se te hicieran insoportables con sus gritos y reproches, son un cielo y ahora que me voy hasta los echaré de menos. De todos modos los tendré cerca, no me puedo quejar.

El sábado llegó el somier y ya tenemos dónde dormir. O sea que ahora que todas las lámparas están colgadas hemos decidido que hoy mismo estrenamos nuestra casa. Comienza una nueva aventura.

martes, 31 de octubre de 2006

Parece mentira...


Roger Tallada

Hoy es el día...

Hoy firmamos el contrato del que será nuestro piso. Casi no me lo creo. Y también hay que entregar el proyecto de nuestro comic que se va a llamar A mejor vida.

Sólo pensar que podremos tirarnos en nuestro sofá a ver nuestra tele ya es una gozada.

lunes, 16 de octubre de 2006

Mi nueva vida

Los cambios se suceden a velocidad vertiginosa. Casi me mareo. Casi da miedo... Mejor que sea así, rápido.

Técnicamente ya tenemos piso, aunque aún tengamos que ultimar detalles y firmar. El del suelo feo. Ya soy casi especialista en cómo taparlo con lo que sea (alfombras, moquetas, losetas de vinilo, sintasol, etc.). Y técnicamente ya tengo nuevo trabajo. Aunque mañana me lo tengan que confirmar.

Cambio de ciudad, de trabajo, de casa, de vida...


Este poster quizá decore nuestro salón...


Todo lo que se avecina parece nuevo y excitante. Ayer hicimos un anticipo de celebración etílica con un vino estupendo. Sólo tenía ganas de saltar y saltar. El catálogo del Ikea está ya sobadísimo.

No sé exponer con claridad la alegría, el acojone, las ganas de empezar y la ilusión que me embargan. Quizá mañana esté más tranquila y en mejores condiciones para traducirlo en palabras.

jueves, 5 de octubre de 2006

Ice cream on the road

Cada día el autobús va más abarrotado de gente por las mañanas. Últimamente, como hoy, me toca ir de pie todo el trayecto, en medio del pasillo, cosa que pone en seguida a trabajar a mi macabra imaginación y veo al conductor dando un súbito frenazo y mi cuerpo volando hasta que mi cabeza se estrella contra el parabrisas delantero. Todo eso sólo ocurre en la película gore que yo me monto, claro. Soy así, no lo puedo evitar.

Nick Cave me susurra al oído. Amanece sobre la autopista colapsada de coches (con un solo ocupante en su mayoría) y en el cielo las nubes parecen dos bolas de helado de yogurt con cerezas (uno de los placeres que más echo de menos de la extinta Malania) flotando plácidamente sobre un mar de crema dulce.

Pienso en muebles de Ikea y en posters de Pearl Jam que pudieran hacer un poco nuestro el piso que fuimos a ver ayer. Era grande, luminoso y barato tal y como están las cosas (eso quiere decir que sigue siendo caro para nuestro presupuesto, aunque es lo que hay), pero a primera vista y casi sin muebles no parecía muy acogedor. Pienso en alfombras de sisal, de rafia o de fibra de coco para tapar aquél suelo tan horrible... Y pienso que necesito cambiar de trabajo ya, necesito ganar más para enfrascarme en esta nueva aventura. Y voy a hacerlo. Hoy me siento optimista.

En el cielo una de las bolas de helado de yogurt con cerezas se ha derretido alrededor de la otra y ahora parecen un sombrero de cowboy de color irisado que recuerda increíblemente al que Mikel suele llevar al Azkena.

El fin de semana se presenta emocionante. Mañana, si nada lo impide, veré a Ben Harper en su concierto de Badalona, que promete ser genial. El sábado es el cumpleaños de mi amiga Paula (hasta ahora “pe punto”), cenaremos en un italiano, bailaremos y nos reiremos. Eso me recuerda que aún tengo que acabar de preparar uno de los regalos y que me he dejado el estuche de “recorta, pega y colorea” en casa. El domingo iremos al Festival de Cinema Fantàstic de Sitges a ver la última excentricidad de Takashi Miike y disfrutar del ambientillo cinematográfico...

Las nubes son ahora un borrón anaranjado, ni rastro de sombrero, ni de bolas de helado, ni de ninguna forma reconocible.

El autobús enfila la rotonda de Glorias y entramos en Barcelona. Casi una hora para hacer 30 kilómetros. Nick Cave canta “aaaaleluuuuya”...

jueves, 14 de septiembre de 2006

Se busca

Se busca piso de alquiler.
Se busca regalo de cumpleaños muy especial para persona muy especial.
Se busca un sentido y dirección profesional a mi vida.

Si encuentran cualquiera de estas cosas diríjanse a mí rápidamente.

Con lo primero tengo ayuda en un blog que resolverá mis problemas económicos y de espacio: se llama Zulitos. Como buscar piso en Barcelona, una ciudad que adoro, es misión imposible y sólo para ricos ya me he resignado y Mataró ya no parece tan mala idea: tiene playas mucho mejores que las de Barcelona, hay tranquilidad y sólo está a media hora de la gran urbe, con la que las comunicaciones en transporte público mejoran un poquito cada año. Esas son casi todas sus ventajas pero es lo que hay...

En cuanto al regalo algo se me ocurrirá, de hecho ya tengo una lista de la que puedo ir tachando cosas que no están a mi alcance (a menos que me toque pronto la lotería y para eso primero tendría que comprar un boleto) como una bici nueva, una tableta de dibujo más grande, un nuevo ordenador, una entrada para el Museo Mucha que incluya un viaje a Praga, entradas para ver a los Black Crowes en cualquier parte del mundo, la mejor mesa de dibujo (aunque no nos quepa en el loft- zulito), el mejor caballete y la mejor caja de pinturas que el dinero pueda comprar, etcétera. No será nada de eso por desgracia, pero sea lo que sea será con mucho amor.

Y respecto al último punto... me temo que es algo que sólo yo misma puedo encontrar.

martes, 5 de septiembre de 2006

De resaca festivalera



No le recomiendo a nadie hacer el viaje de vuelta de un festival de tres dias lleno de excesos (físicos, alcohólicos, gastronómicos, emocionales...) metida en un tren durante siete horas con un gripazo y con fiebre, escalofríos, dolor de garganta, afonía (eso es culpa de Pearl Jam) y el cuerpo destrozado. ¡Menuda gripe más tonta he cogido! Al final va a ser verdad lo de Siberia- Gasteiz...

Igualmente pasaría por ello otra vez gustosa para volver a vivir las grandes experiencias humanas y musicales que ha dado de sí este fin de semana pasado. Gente maravillosa y buena música. No le pido mucho más a la vida.

Saludos desde aquí a los viejos y los nuevos amigos que he podido ver en Vitoria. Sois todos para quitarse el sombrero.


P. S. Un recuerdo para Blackstarcita que creo que sigue en el hospital, ingresada desde hace una semana. Ánimos y a ponerse buena muy pronto. ¡Y a escribir como loca!

miércoles, 23 de agosto de 2006

Jacob's Ladder

Ayer bajé la Escalera de Jacob pero no descendí a los infiernos sino hasta las mismas raíces del Árbol de la Ciencia...


Y Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal.

Génesis 2:9

Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.

Génesis 2:17

Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.

Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.

Génesis 3:6

Aquí se demuestra que Jehová Dios desde el principio fue un jodido mentiroso, la serpiente una chivata y Eva, la mujer, muy lista.




Jacob's Ladder, by William Blake
Y [Jacob] soñó: y he aquí una escalera que estaba apoyada en tierra, y su extremo tocaba en el cielo; y he aquí ángeles de Dios que subían y descendían por ella.
Génesis 28:12

Y por la noche Adrian Lyne me hizo bajar y subir La escalera de Jacob de nuevo. Soberbia película. Un Tim Robbins guapísimo y magistral, como casi siempre... Escalofriante, agobiante, desconcertante, turbadora y angustiosa historia del cartero neoyorkino Jacob Singer cuya vida empieza a sufrir extraños incidentes aparentemente relacionados con su pasado en la guerra de Vietnam, donde fue herido 20 años atrás. La caótica narración repleta de flashbacks y donde no sabes qué es realidad y qué creación de la supuestamente perturbada mente del protagonista te mantiene en tensión hasta el final. Recordé por qué el film me aterrorizó y me dejó tan mal rollo la primera vez que lo vi aunque esta vez no fue tanto, debo haberme vuelto menos impresionable con la edad.



" Bajé al infierno, y vi el fuego eterno pero, a diferencia de lo que se cree, en el fuego no se queman las almas de los muertos, sino sus recuerdos. En las llamas del infierno arden sus pesadillas y temores, sus miedos y maldades. Para así purificar el alma y permitir que suba en paz al cielo.

Por eso, cuando un hombre muere, y no está en paz consigo mismo y con el mundo, se le aparecen demonios que rasgan su vida, extirpan sus recuerdos, de la forma más dolorosa, pues no quiere reconocer que está muerto.

Sin embargo si está en paz, el transito a la otra vida es guiado por angeles."


P.D. Jaume Balagueró haría bien en reconocer públicamente la influencia de este film en su cine.

lunes, 7 de agosto de 2006

The spiderman is having me for dinner tonight!

Después de levantarnos descubrí una pequeña araña en una esquina de la habitación. La observé un momento. Luego llamé a R., se la enseñé y le propuse que ya que teníamos una nueva mascota deberíamos bautizarla. "¿Se te ocurre algún buen nombre para una araña?", le pregunté. "Gertrudis", respondió tras pensarlo un momento. Sí, Gertrudis es un buen nombre para una araña. No volvimos a verla.

Al principio parecía una simple picadura de mosquito. Una pequeña irritación rojiza a la que no di importancia. Tras dos días no sólo no había desaparecido sino que aumentó de tamaño y me picaba endemoniadamente. Al cuarto o quinto día ocupaba una porción alarmante del interior de mi muslo izquierdo, estaba inflamada, y alrededor de la mordedura empezaba a adquirir un tono blanquecino. Ya era seguro que no había sido un mosquito. "Picadura de artrópodo", ha diagnosticado el médico. Antihistamínicos y pomada antibiótica.

Querida Gertrudis (aunque sé que no leerás jamás esto), tenías que haber dado con una histérica aracnofóbica o con cualquier persona común que cuando ve cualquier bicho de más de dos patas lo rocía de insecticida o lo aplasta sin piedad con una zapatilla. Te perdoné la vida, te pusimos un nombre... ¿y así me pagas el favor, picándome mientras dormía?

Si vuelvo a verte no seré tan compasiva, te lo aseguro.

Estaré atenta por si gracias a este incidente adquiero superpoderes arácnidos o cualquier otra mutación.


The Cure / Lullaby



On candystripe legs the spiderman comes
Softly through the shadow of the evening sun
Stealing past the windows of the blissfully dead
Looking for the victim shivering in bed
Searching out fear in the gathering gloom and
Suddenly!
A movement in the corner of the room!
And there is nothing I can do
When I realise with fright
That the spiderman is having me for dinner tonight!

Quietly he laughs and shaking his head
Creeps closer now
Closer to the foot of the bed
And softer than shadow and quicker than flies
His arms are all around me and his tongue in my eyes
"Be still be calm be quiet now my precious boy
Don't struggle like that or I will only love you more
For it's much too late to get away or turn on the light
The spiderman is having you for dinner tonight"

And I feel like I'm being eaten
By a thousand million shivering furry holes
And I know that in the morning I will wake up
In the shivering cold

lunes, 31 de julio de 2006

Al sol

La ciudad está desierta en agosto.

El metro va medio vacío a las ocho de la mañana, en las calles no circulan apenas coches. Ya no hay empujones ni codazos para ganar posiciones de salida antes de que se abran las puertas en la estación de Universidad. Ya no hay un marea humana apresurándose hacia los puestos de trabajo... Somos pocos y resignados los que vamos a quedarnos sin vacaciones en agosto.

El asfalto arde bajo las sandalias y el viento quema al entrar en los pulmones. Acostumbrarse al aire acondicionado es fácil pero luego acobarda enfrentarse a esta ola de calor con la que nos las tenemos que ver. Y más aire acondicionado significa más calentamiento global y... ya saben, el pez que se muerde la cola. Quiero emigrar en agosto hacia el ártico, a Noruega por lo menos. No lo soporto más.

Habrá que aguantar con el ventilador a dos palmos del cuerpo y con el abono de 10 películas en los Cines Meliés. De momento ya van dos tardes fresquísimas viendo De aquí a la eternidad y Arsénico por compasión. Caerán seguro Blade Runner y algo de Scorsese.

Sólo he tenido tres días de vacaciones y ya se ha hecho duro volver. No llega a eso tan rimbombante de depresión post- vacacional pero jode igual, oigan. Yo llevaba casi una semanita de ama de mi casa, durmiendo cada noche con mi chico, levantándome tarde, disfrutando junto a él de las fiestas de Mataró, haciedo cada día algo distinto, bañándonos desnudos en la piscina, tirándonos a la bartola, poniéndonos morenos y morados organizando cenas en mi terraza...

El guacamole estaba delicioso aunque otras veces, sin prisas, saliera mejor. No encontramos limas para las caipirinhas pero con limón también estaban ricas. A la ensalada de remolacha le faltaba sal, pero la alemana quedó de vicio. La piscina era pequeña de plástico, pero podíamos flotar en ella estirados y le descubrimos muchas posibilidades. Gran vino, gran vermouth, gran quiche Lorraine de la madre de E., montañas de hummus, refrescante sorbete...

Y ahora vuelta a trabajar. Hasta septiembre, que vaya a Vitoria no habrá tregua. Quizá mejor así: en agosto todos los destinos están atestados de gente. El año pasado ya me quedé en la ciudad y no fue tan terrible porque en octubre vino París. ¿Este octubre... Praga? Ojalá. Ya veremos...

martes, 25 de julio de 2006

Les Santes


Tengo mini- vacaciones, estoy de rodríguez, hace mucho calor, son las fiestas de Mataró... ¿Qué más se le puede pedir al verano? Ni siquiera me apetece escribir. Ni siquiera sobre la cena que voy a organizar el sábado que viene en mi casa y que ya lleva el peculiar nombre de Fiesta de las almejas locas y el caracol borracho.

Hoy es como un viernes para mí. Qué alegría poder decirlo un martes...

lunes, 24 de julio de 2006

The Wild Bunch o The Wild Lunch

Estar completamente borracha un domingo a las cinco de la tarde no es ni medio decente, amiguitos y amiguitas. Y con estas al día siguiente hay que ir a trabajar y te pasas la noche sudando la Mamajuana y la cerveza, y los cubalibres de ron añejo con piña y sólo de pensar en la yuca, el arroz "gótico" con frijoles, el chivo en salsa o el delicioso plátano frito que ayer te zampabas con alegría en el Restaurante Dominicano Puerto Plata hoy te dan arcadas. Ya hablé de los excesos, ¿no? Pues eso. El alcohol es malo, un invento del demonio. Aléjense de él.



Creo que caminé por Tallers con la taja y la solana, que mi abanico cayó al suelo como una docena de veces y de alguna manera volvió a mi mano, que en el Valhalla jugaban al futbolín y seguían bebiendo. Y después de una ducha y una cena los tipos de la foto se disparaban...

Espero dormir toda la tarde y volver a ser persona.

miércoles, 5 de julio de 2006

Vienen los Reyes... otra vez

Ayer vinieron los Reyes Magos.

Bueno, en realidad vinieron el 6 de enero, como todos los años, pero me dejaron una entrada para ver a los Rolling Stones y no pudieron saber que a Keith Richards le daría por subirse a los cocoteros como un mono (aunque cada vez se parezca más a uno), será que estaba ensayando para hacer de pirata... El caso es que el concierto se anula y a los Reyes los de La Caixa les devuelven el dinero de la entrada y tienen que pensar en otro regalo. Y llegó ayer.

La primera sorpresa fue esta pequeña maravilla (bueno, no tan pequeña, que es como un ladrillo), el primer volumen de las obras completas de Lovecraft que edita Valdemar con su acostumbrado buen hacer y buen gusto. Abarca toda su producción literaria entre 1905 y 1926, desde sus comienzos influidos por el maestro Edgar Allan Poe o por Dunsany hasta el inicio de los cuentos alrededor de su creación más recordada, los mitos de Cthulhu, con el cuento “La llamada de Cthulhu” (1926).

Voy a saborearlo poco a poco. ¡Y es mío para siempre! Estoy tan acostumbrada a leer libros de la biblioteca que poseer un libro así me alegra enormemente, me llena de satisfacción, como a quien tiene un tesoro.

Mi otra sorpresa de Reyes me la he llevado puesta esta mañana a trabajar. En las orejas, y no son unos pendientes sino unos auriculares. Roger dice que con estos no me quedaré sorda ni tendré que poner el iPod a máximo volumen. Y al menos en esto último tenía razón. Son extraños porque van dentro del oído, como los tapones que me ponía cuando iba a la piscina. Me aíslan completamente del exterior, que es lo que necesitaba para escuchar música en el tren, el bus o el metro sin los molestos ruídos. Y son toda una experiencia. Creo que me va a gustar, y mucho.

Con estos auriculares hay tal silencio que puedo escuchar mi propia respiración como cuando estás nadando, como desde dentro. Entre canción y canción escucho mis latidos y mi pie golpeando el suelo cuando camino. La voz de Robert Fisher (sonaba "Regard The End" de Willard Grant Conspiracy) venía de dentro de mi cabeza, sonaba como si me susurrara al oído, y los cellos que entran con la fuerza de la marea me erizan el vello de la coronilla, y las guitarras me transportan...

Gracias, Roger. Ets el meu rei!

lunes, 3 de julio de 2006

Girls and the city

Al final no tuve que ponerme un collar de pinchos, ni escupir en los cubatas de los pijos, ni mearme en la barra como amenacé, toda falsa punk attitude, cuando me enteré que mis amigas querían ir a bailar el sábado por la noche. Prometí portarme bien, ser buena, ponerme mona (bien, una hace lo que puede en este sentido), y sonreír ante el hecho irrefutable de que no me iba a gustar en absoluto la música que sonaría en los sitios a los que me iban a llevar.

Bien, bien, con alguna de ellas hay divergencias de gustos irreconciliables y ya está, no pasa nada. No las odio por eso. Por mucho que yo sea una persona de filias y fobias instantáneas, por mucho que pueda opinar sobre alguien, a las primeras de cambio, "me cae mal" (a veces soy así de capulla), los gustos musicales no suelen ser un motivo para guiar mis opiniones. Bueno, hay casos extremos pero no es lo más normal. Puede que alguna de ellas no sepa ni siquiera que Alice in Chains es un grupo de música o que le guste ponerse Shakira en el coche pero eso no importa, son buena gente, las puedo querer igual. Sean poppies, reaggetoneras, danzarinas del vientre o de sevillanas. Me caen bien, y dos de ellas son Mis Amigas. Nada es más fuerte que eso.

Y podemos cenar juntas en el japonés, y no las miraré mal si piden un tenedor para pinchar el salmón o los makis, aunque por la forma en que se desmontan estos últimos quede claro que definitivamente así no es como deben comerse. Risas aseguradas. Los de la mesa de al lado, un cumpleaños para 12, eran unos rancios que apenas hablaban y se estaban durmiendo antes del postre. ¡Menudo cumpleaños!

¿Por qué cuando nos juntamos un grupo de mujeres somos tan escandalosas? Ni siquiera estábamos borrachas. ¿Por qué acabamos hablando de los hombres? En esta ocasión, y en clave de humor, se repitió el concurso de quién había estado con el peor. "Chandalmán" tenía muchos puntos pero ganó mi historia del "psicópata", o quedamos en empate, no estoy segura. Esto fue durante la cerveza que tomamos en el bar The Passenger, donde intenté recargarme las pilas de música ante lo que estaba por venir. Y lo que estaba por venir pudo ser mucho peor. Que no es tampoco por halagar la discoteca, Linea 6,25, donde estuvimos hasta las tres y cuarto, pero lo soporté con estoicismo y con la ayuda impagable de mi abanico rojo (este calor va a acabar conmigo).

Pobrecillo, para olvidármelo luego en el flamante coche nuevo de G.


Bueno, nosotras no éramos cuatro, como ellas, sino cinco. Y nos faltaban unos cuantos margaritas para ponernos a hablar de sexo. Y nos faltaban unos cuantos millones para poder lucir sus modelitos. Vamos, que no tenemos nada que ver con las de Sex and the City, ya nos gustaría a nosotras. Pero salir con amigas y reír con ellas es algo que no tiene igual y sólo esa serie de televisión ha sabido plasmar la amistad femenina. Ese "te odio por haberte comprado ese vestido que yo quería" o "por volver con ese tío que no te conviene" y ese "te quiero por dejarlo todo por escuchar mis problemas, por ser mi confidente y estar siempre que te necesito, sin condiciones".

martes, 20 de junio de 2006

Ses Illes

Fin de semana balear. Corto, demasiado corto. Ha acabado justo cuando lo estaba disfrutando más. Una gozada.

Un sol endemoniado que por fin empieza a tostar mi piel y a convertirme en la chica de chocolate que era cuando de pequeña me pasaba el día en la playa. Me encanta estar morenita, me encuentro hasta guapa, cosa que no sucede a menudo.

Un baño tardío en la playa del Port de Pollença absolutamente irrepetible, de esos en los que fuera ya se pone el sol y hace frío y te gustaría permanecer para siempre en el agua. En una playa con algas, con mariposas y libélulas y con peces, de las que sorprenden a los urbanitas trsitemente acostumbrados a playas con colillas y bolsas de plástico.

Una boda sencilla y alegre en Manacor con toda mi ruidosa y follonera familia y los canapés más deliciosos que he probado nunca, eso sin hablar del solomillo Wellington. Mis primos siguen siendo tan majos como cuando éramos pequeños, cuando no nos separábamos nunca y jugábamos a Yaki y Nuca. Y ahora uno de ellos está casado, parece mentira...

Domigo en Palma con agotador paseo por la ciudad, encuentro fortuito con una procesión y relajante cena con velitas y Ron Amazona delante del mar como momento relajado y coronación del fin de semana.

Volveremos, seguro...


La vista de Palma mientras cenábamos, foto de Roger Tallada

miércoles, 31 de mayo de 2006

Fear of falling

En días lluviosos como hoy me gustaría tener un impermeable rojo para pasearme pisando charcos y atraer la mirada de los viandantes en medio de tanto gris cemento, gris ocho de la mañana, gris laborable, gris transportes públicos llenos, gris mañana será otro día igual que este y el que le precedió...

En lugar de eso pongo mi cara gris y visto mi camiseta negra de Led Zeppelin (H&M rockea) y me resigno otro día más. En los auriculares hoy no suena Neurotic Outsiders, que escucho desde que volví de Madrid con insistencia obsesiva, sinó de nuevo Pearl Jam. Oh, yeah... So this life is sacrifice... Oh, yeah... Jumping trains just to survive... Y asiento con la cabeza. Más razón que un santo. Y aún así no me puedo quejar. Demos las gracias, Señor, por estos bienes que nos has dado...

Leo Un lugar maravilloso de Melissa Bank, de la que ya leí Manual de caza y pesca para chicas (atraída por su título, para qué lo vamos a negar). No será alta literatura pero tiene ingenio, es divertida y justo lo que necesito. Un personaje de la novela le dice a la protagonista: "Lo que un hombre hace es más importante que lo que dice". Y yo asiento gravemente con la cabeza. Eso es precisamente lo que yo pienso. Esta novela me hace asentir a menudo. Podría haberla escrito yo si tuviera la constancia, la chispa, la inteligencia y la dedicación necesarias. Ahora mi foto en blanco y negro estaría en la solapa del libro y sólo estaría lamentándome porque la luz no me favorece. ¡Hazlo, joder! ¿Puedo hacerlo?

Últimamente me asalta el miedo. Como Sophie, la protagonista, tengo casi 30 años y sigo una brújula loca pensando qué quiero ser (o qué puedo ser) cuando sea mayor. No tengo piso, ni trabajo decente, ni oficio, ni nada que se parezca remotamente a una vocación a la que pueda aferrarme desesperada y firmemente. No sé en qué soy buena ni qué hacer para descubrirlo. Y no soy lo suficientemente buena en lo que me gusta hacer. Soy algo así como una desempleada vocacional con una vida interior muy intensa, eso sí. O una trabajadora temporal eterna con hobbies interesantes. Lo cual no es muy alentador, precisamente. A menos que pienses que, como no eres nada, aún estás a tiempo de ser cualquier cosa. Hacer una locura parece menos arriesgado. Faltaría sólo (¡sólo!) decidir en qué dirección será el salto al vacío. Mirado así resulta hasta excitante. Aunque no lo es. Siempre está el miedo a caer...

Y luego se me ocurre que eso de la vocación es algo muy sobrevalorado y que no debería preocuparme tanto mientras encuentre un medio de ganar dinero y sobrevivir. Y otro medio de soportarlo y no amargarme la vida por ello. Ya son dos medios y si rebusco en mis bolsillos no tengo ni para uno, creo.

No me han contestado del curriculum que envié para trabajar en la biblioteca del MACBA aunque tengo un contacto e intenté sonar como si fuera la persona perfecta para cubrir el puesto. Sería un buen primer medio, para empezar. Mucho mejor que el de ahora, que a duras penas cubre mis poquísimos vicios de asceta con calcetines agujereados. Quizá incluso diera para alvergar la esperanza de ser capaz de pagar medio alquiler de un piso minúsculo en el que vivir frugalmente y dormir siendo abrazada todas las noches.

Soñemos, que es gratis. Es importante, mientras espero a que crezcan mis alas, mantener la calma y la esperanza.

P.D. Si buscábais aquí una crónica del concierto de Guns n' Roses siento defraudaros, ya la hice en un foro de música. Madrid me ha gustado muchísimo más que la primera vez que estuve allí. Tienen una ciudad estupenda con un agua estupenda, pero sobre todo una gente estupenda y montones de cosas por las que tendré que volver.

miércoles, 24 de mayo de 2006

Guns n' Axl Rose

Esta mañana he tenido un encuentro curioso. Iba medio atontada al bajar del autobús, arrastrando mi maleta hacia Plaza Universidad, me he parado en el semáforo y el chico que se ha colocado a mi lado (moreno, cabello tirando a largo, gafas de sol) me mira y me pregunta: "¿eres riffer?" Ante mi cara de desconcierto y mi sonrisa sorprendida me señala la chapa de Riff que llevo en la bolsa. Contesto que sí y su siguiente pregunta es evidente: "¿quién
eres?" Soy Nuala. Él era Edko Fuzz. Nos damos la mano (aunque mi instinto era darle dos besos). Él va a la facultad y yo a trabajar. Le doy envidia, le digo que la maleta es porque me voy a ver a los Guns, se lamenta por no poder ir y nos desea que lo pasemos bien. ¡Así lo haremos!

¡Me voy a Madriiiiiid!

He movido los hilos y todo ha salido según el plan: tengo dos días de vacaciones, tenemos las entradas para ver a Guns n' Roses, tenemos una amigo estupendo en Madrid que nos aloja en su casa (¡gracias mil, Chechu!), tenemos los billetes de autobús... Lo peor va a ser pasarnos más de siete horas metidos en un autocar, que escogimos porque era el medio de viajar más económico. Tengo el iPod cargado de música, tengo el libro que ayer me regaló Roger, tengo que... ¡No sé cómo voy a soportarlo...! Quizá un chute de Biodramina o una droga más potente. Ya pensaremos en algo.

No fui fan adolescente de los Guns n' Roses. De hecho la voz de Axl siempre me tiró un poco para atrás y jamás fui más allá de los mega hits del grupo o del típico video-clip que repetían una y otra vez en la tele que, para qué negarlo, molaba muchísimo. Se podría decir (y con esto me arriesgo a que hordas de fans enfervorizados se arrojen sobre mí y sólo dejen un pellejo humeante) que les he descubierto recientemente gracias a Roger. Un disco como el Appetite for Destruction, dijo, no podía dejarme indiferente. "Escúchalo y si no te gusta... no me lo digas". Bueno, vi que podía ser el final de nuestra relación. Pero con un discazo así el peligro era mínimo. Y me enganché terriblemente a él. Y seguí escuchando y me siguió gustando lo que oía. Así que cuando después de muchos años (¡trece de la última actuación en España!) aparece la posibilidad de escuchar esas canciones en directo y de asistir al gran espectáculo de la banda de rock con los temas de los que fueron dioses en los ochenta no quiero perdérmela y estoy emocionada por la experiencia. Rolling Stones iban a ser mi primer gran concierto. Ahora lo serán Guns n' Roses.

No me engaño. Sé que no estarán Slash, ni Adler ni Matt Sorum (¿o sí?), ni Duff, ni Izzy... Habrá guitarras y bajo y batería... y Axl. Estará Axl y tocarán los temas que hicieron mítico al grupo. Y podremos corearlos. Y adelantarán algunos temas del nuevo disco que parece que ya empieza a ser menos irreal de lo que parecía. No me engaño: con eso me basta. Pienso disfrutarlo muchísimo. Se huele la ilusión de los miles de fans.


P.S. Me marcho el viernes a primera hora de la tarde y hasta el lunes no estaré de nuevo en Barcelona de modo que este blog quedará desamparado mientras tanto. Espero leer muchos comentarios cuando vuelva para contarlo.